Como cualquier otro medicamento, las vacunas contra el coronavirus tienen efectos secundarios. Hasta el momento, cuando más de la mitad de la población española a inmunizar cuenta ya con una pauta completa, uno de los más frecuentes es el dolor en el brazo donde se ha recibido el pinchazo.

Así lo recoge la Agencia Española de Medicamentos (AEMPS) en su más reciente informe de farmacovigilancia, del que se desprende que esto es común a todas las vacunas frente a la COVID-19 utilizadas en España: hasta el pasado 30 de mayo, el "dolor en la zona de vacunación" fue el cuarto acontecimiento adverso más notificado tanto con la vacuna de Pfizer (correspondiente al 15% de los notificados) como con la de Moderna (18%) y el sexto en el caso de AstraZeneca (11%) y Janssen (7%).

También los Centros para el Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) citan el dolor, enrojecimiento e hinchazón en el brazo donde se ha administrado la dosis como efectos secundarios comunes. Pero, ¿por qué duele el brazo después de recibir la vacuna?

Fuentes sanitarias consultadas por laSexta señalan tanto a la reacción inflamatoria que se produce a la propia biomecánica de la inyección intramuscular y coinciden en que esto es común con las vacunas, no solo en aquellas contra el coronavirus.

En este sentido, Paula Silván, enfermera de Pediatría en el Hospital Niño Jesús de Madrid, incide en que "generalmente todas las vacunas te generan dolor en el brazo", un efecto que "no es exclusivo de esta", sino que también se produce, por ejemplo, con la vacuna de la gripe o el tétanos.

Según explica esta profesional sanitaria, el dolor se debe en parte a la reacción inflamatoria que se produce tras inocular la vacuna: "Tu cuerpo recibe eso como una agresión y empieza a reaccionar para empezar esa respuesta inmune y, más adelante, crear los anticuerpos contra esa enfermedad", precisa.

Además, agrega, la vacuna se administra en la zona lateral del deltoides, el músculo que se encarga del movimiento del brazo. Al pincharlo, indica, "separas un poco la piel del músculo", acumulando líquido en la zona y "hasta que se absorbe, produce dolor al moverlo o al recibir un golpe".

Cómo aliviar las molestias

Silván descarta que el dolor en la extremidad tras la vacunación se deba a la cantidad del compuesto que se administra (0,3 mililitros) o a la composición de la vacuna, ya que las del coronavirus emplean los mismos disolventes que las de otras enfermedades y -señala- si este fuera el caso, "solo nos dolería con esta vacuna".

Tampoco lo achaca al tamaño de la aguja, que -explica- es del mismo tamaño que las de uso pediátrico, con la diferencia de que en los niños pequeños la vacuna se pone en la pierna o el glúteo. En cualquier caso, resume, "la reacción que se produce por la vacuna no es porque sea la vacuna del COVID en concreto".

Para reducir el dolor y las molestias en el lugar de la inyección, los CDC estadounidenses recomiendan aplicar un paño limpio, frío y húmedo sobre la zona, así como usar o ejercitar el brazo. En este sentido, Paula Silván señala que "lo normal es aplicar frío" para aliviar estos efectos, aunque señala que, normalmente, desaparecen en todo caso en cuestión de 24 o 48 horas.