Según un estudio internacional
¿A qué edad llegan realmente los dolores? Un estudio internacional desmonta la idea de que aumentan con los años
Los detalles La principal conclusión de un estudio internacional publicado enla revista científica 'Nature Medicine' muestra que el dolor no aumenta de forma lineal con la edad, sino que los incrementos más pronunciados se producen antes de los 55 años.

Muchos veces asociamos los dolores, dolores de todo tipo, musculares, neurológicos..., a los años. Sin embargo, un estudio internacional publicado en la revista 'Nature' desmonta esta teoría.
"Parece que el dolor va unido inexorablemente a la edad. Y no es así", explica a laSexta Javier Rivera, del Instituto Nacional del Dolor.
Según detalla SMC España, este trabajo en el que se analizaron datos de más de seis millones de personas de entre cinco y más de 100 años en 118 países, muestra que el dolor no aumenta de forma lineal con la edad, sino que los incrementos más pronunciados se producen antes de los 55 años.
En todas las zonas del cuerpo la prevalencia del dolor aumentó más acusadamente antes de los 55 años. Los dolores de cabeza y el dolor abdominal alcanzaban su punto máximo a una edad más temprana, mientras que el dolor de espalda, cadera y rodilla seguía incrementándose con el paso de los años.
Así, el dolor de cabeza llegaría a su máximo a los 34, mientras que el dolor abdominal llega mucho antes, a los 23. Por su parte, los dolores de espalda, cadera o rodilla, sobre todo las lumbares y las cervicales llega a una edad más avanzada, entre los 75 y los 80 años.
Ahora bien, los dolores musculares, sí podemos relacionarlos con la edad. Según explica Rivera, "están relacionados con mecanismos fisiopatológicos de desgaste y de envejecimiento aparecen en edades más avanzadas".
En cuanto al sexo, ¿quienes sufren más los hombres o las mujeres? En este caso, son ellas quienes más dolores tienen porque "tienen una hormona fundamental, que son los estrógenos, que aumentan la sensibilidad al dolor", apunta Rivera.
Por último, para evitar que el dolor llame a nuestras puertas, es importante llevar una vida activa y saludable para retrasarlo.