Al menos 46 variedades de helados de Nestlé están afectadas por la contaminación de óxido de etileno (una sustancia cancerígena) en un ingrediente que se utiliza para la elaboración de helados comerciales. ¿Pero qué tiene de perjudicial para la salud? A las personas que hayan comido alguno de estos helados contaminados: calma. Aquí podemos consultar los lotes contaminados de las diferentes cadenas de supermercados.

El óxido de etileno, según explica el Instituto Nacional del Cáncer de los Institutos Nacionales de Salud de EEUU (NIH por sus siglas en inglés), “es un gas incoloro, inflamable y de olor dulce que se usa principalmente para producir otras sustancias químicas, como anticongelantes. En cantidades pequeñas se usa como agente para fumigación y esterilización”.

Por lo que, en este caso, y según ha afirmado la propia casa Nestlé, “se trataría de una contaminación accidental”. De forma más concreta, la contaminación estaba presente en un aditivo llamado goma de garrofín o algarroba, que se usa en los helados comerciales, el aditivo estabilizante E410.

“El óxido de etileno aparece como contaminante de residuos de pesticidas o plaguicidas que se usan fuera de Europa, ya que en Europa, el oxido de etileno no está permitido para productos fitosanitarios", afirma a laSexta Laura Isabel Arranz, doctora en Nutrición y Alimentación, farmacéutica y nutricionista.

De hecho, en la Unión Europa -explica Arranz- existe una normativa sobre estos posibles residuos de contaminantes que puede haber en alimentos o ingredientes, para los cuaLes se establecen ciertos límites de seguridad.

Hay que destacar que "esta sustancia, está clasificada por el Reglamento (CE) nº 1272/2008 como un posible mutágeno, posible carcinógeno y posible tóxico para la reproducción, pudiendo tener estos potenciales efectos en el organismo. Por eso, su uso está prohibido en la Unión Europea. Pero sí se usa en otros países, como por ejemplo en la India, desde donde se ha desatado el problema", añade por su parte Paula Crespo, presidenta del Colegio Oficial de Dietistas-Nutricionistas de la Comunitat Valenciana. Tal es así que a finales de 2020, también la Aesan publicó una alerta alimentaria, en relación a esta sustancia -oxido de etileno- que estaba presente en unos lotes de semillas de lino, procedentes de la India, que tuvieron que ser retirados.

La cantidad contaminada sería mínima

En este caso, la contaminación o la presencia de óxido de etileno se he visto en un aditivo "llamado también goma de garrofín o algarroba que se usa para la elaboración de los helados, concretamente para darles cremosidad, por lo que la cantidad que se usa de este aditivo sería una cantidad muy pequeña", explica Arranz. Y por ende, la cantidad contaminada con oxido de etileno también estaría presente en una cantidad muy reducida en el producto final.

Así y como dice la Comisión Europea, tal como se puede leer en la nota informativa de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan), es necesario valorar la cantidad de óxido de etileno, pero siempre “teniendo en cuenta la reducida proporción en la que este aditivo puede formar parte de su composición final”; por lo que “solo en el caso de que superen los límites establecidos de oxido de etileno deben retirarse de la venta”. Según expone Arranz, una vez retirados los primeros lotes de helados del mercado, al saltar la alerta alimentaria, la Comisión Europa explicó que no hacía falta retirarlos todos, siempre y cuando no sobrepasen los límites permitidos.

No obstante, es importante destacar que "no todos los helados tienen este aditivo, ni todos los aditivos E410 están contaminados con óxido de etileno. De hecho, la goma de garrofín es un aditivo autorizado para la industria alimentaria dentro de la Unión Europea", añade Crespo. Así si se han consumido estos helados, "hay que mantener la calma pues tal y como indica la AESAN en su comunicado, podemos descartar la existencia de un riesgo agudo o grave por un consumo puntual, ya que lo que desencadena problemas de salud es un consumo elevado y durante mucho tiempo. El consumo de los helados "contaminados" supone un consumo puntual y en unas cantidades muy reducidas, y es poco probable la existencia de efectos adversos agudos con los niveles detectados, ya que lo que se ha detectado están por debajo del límite legal de 0,02 mg/kg".

Así, también la tecnóloga de alimentos y divulgadora Gema del Caño -más comocida como @farmagema, afirmaba recientemente en su cuenta de Twitter que no pasaba nada si habías comido alguno de estos helados o lotes contaminados: “Si lo has comido ya no pasa nada, no se trata de una alerta por intoxicaciones agudas y no tienes vida para comer tantos kilos de helados durante todos los días como para que esto suponga un problema”, tranquilizaba la experta.

En general, añade Crespo, no deberíamos preocuparnos de esta sustancia en materias de alimentación ya que su uso en la industria alimentaria en la Unión Europea está prohibido. Por lo tanto, no lo encontraremos en alimentos de consumo habitual comercializados en nuestro país. "Además, gracias al sistema de seguridad alimentaria que tenemos en España, cuando ocurren estas situaciones aisladas y puntuales, se adoptan todas las medidas para retirar del mercado los productos elaborados con ingredientes contaminados, evitando riesgos para la salud derivados de su posible comercialización", finaliza Crespo.