La carne ha sido la culpable de la última disputa dentro del Gobierno. El Ministro de Consumo, Alberto Garzón, ha lanzado la campaña 'Menos carne, más vida' para reducir el consumo de carne con el objetivo de proteger el medio ambiente y cuidar nuestra salud. Pero ¿cuánta carne es recomendable tomar a la semana para adelgazar y cuidar nuestra salud? ¿Qué dicen las guías nutricionales? ¿Qué ‘opina’ nuestra dieta mediterránea?

Los nutricionistas lo tienen claro: no se trata de evitar el consumo de carne sino de reducir las carnes rojas y carnes procesadas (salchichas, carne en conserva, embutidos, etc). Según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan), la cantidad recomendada de carne es entre 200 y 500 gramos semanales, pero en España el consumo medio es de más de un kilo.

“Es cierto que la carne no es obligatoria para llevar una dieta sana, que no es necesario comer carne, pero si comemos carne es importante seguir unas ciertas recomednaciones de conusmo”, afirma a laSexta la Dra. Marisa Calle, integrante del comité de Nutrición de la Fundación Española del Corazón (FEC) y profesora de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad Complutense de Madrid.

La carne forma parte de la dieta mediterránea pero con unas ciertas limitaciones en su consumo y priorizando siempre el consumo de carnes blancas que sí son buenas para nuestra salud cardiovascular y también para nuestro peso.

Debemos recordar que en nutrición y alimentación, no existen alimentos prohibidos (salvo alergias, intolerancias o condiciones médicas específicas) sino productos que debemos tomar con mayor o con menos frecuencia. Es decir, alimentos que hay que tomar todas los días, otros con una frecuencia semanal y otros de forma más ocasional.

Carnes blancas (pollo, pavo y conejo)

Es importante priorizas las carnes blancas porque son más bajas en grasas. De hecho, la carne blanca es una aliada de una alimentación sana y por tanto, para cuidar nuestra salud cardiovascular, tal como indica este artículo de la FEC, y también para adelgazar: en las dietas de adelgazamiento siempre se incluyen carnes blancas.

"Las recomendaciones nutricionales -basadas en el patrón de dieta mediterránea- indican consumir 2-3 raciones a la semana", afirma Marta Barrena, nutricionista del Complejo hospitalario Ruber Juan Bravo y del Centro Médico Quirónsalud Tres Cantos.

Carnes rojas

La Organización Mundial de la Salud (OMS) en el año 2015 señaló a la carne roja como un "cancerígeno probable". No obstante, "numerosos estudios demuestran que un consumo excesivo de carne roja y de carne procesada aumenta la probabilidad de padecer diversos tipos de cánceres como pueden ser los de colon o el gástrico, entre otros", afirman desde el Colegio Oficial de Dietistas-Nutricionistas de la Comunidad Valenciana (CODiNuCoVa).

De este modo, "podríamos tomar carne roja, 1 vez por semana, 2 como mucho", señala Calle. O bien, "2-4 veces al mes", tal como sostiene Barrena. No obstante, "las personas que tienen factores de riesgo cardiovasculares como colesterol, deberían reducir aún más este consumo". Más aún, en el caso de comer carne roja, es preferible escoger siempre cortes magros como por ejemplo lomo o solomillo.

Un consumo habitual de carnes rojas y procesadas aumenta el riesgo cardiovascular

Marisa Calle, profesora de Medicina Preventiva y Salud Pública

Carnes procesadas (salchichas, embutidos y derivados cárnicos

Las carnes procesadas y embutidos deberían dejarse para consumo ocasional. "Cuanto menos mejor", señala Calle explicando que la diferencia entre la carne roja y la carne procesada es que "la OMS calificó a las carnes rojas como 'cancerígeno probable' mientras que a las carnes procesadas las calificó como 'cancerígeno seguro'.

No obstante, es importante saber que en general "un consumo habitual de carnes roja y carnes procesadas aumenta el riesgo cardiovascular", sostiene Calle.

Dicho esto, podríamos tomar carne procesada "1 vez cada 15 días o como mucho, 2 veces cada 15 días", sostiene Barrena. En el caso de tomar embutidos, mejor elegirlos de calidad como por ejemplo, el jamón ibérico: "Si llevamos una dieta sana, podríamos tomarlo con más frecuencia". Es cierto que "este tipo de carnes procesadas, mejor tomarlas de forma ocasional", añade Calle.

Acercarnos -otra vez- a la dieta mediterránea

El consenso es unísono. Cuanto más nos acerquemos a nuestra dieta mediterránea, mucho mejor, considerada por muchas instituciones internacionales como la mejor del mundo. Así y como decía estudio publicado a principios de este 2021 por investigadores del CIBERESP en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y del IMDEA de Alimentación, en colaboración con investigadores de la Universidad de Navarra y el CIBEROBN, vivir a nuestra manera (mediterránea) se asocia con una menor frecuencia de síndrome metabólico y menor mortalidad.

Según recuerda este estudio, la dieta mediterránea se caracterizada "por un alto consumo de productos no procesados, en especial frutas, verduras, cereales integrales, aceite de oliva, pescado y frutos secos, mayor consumo de carne blanca que roja o procesada, y un consumo moderado de lácteos".

Por tanto y como explican desde CODiNuCoVa, es importante reducir el consumo de carne "para volver a la dieta mediterránea original, cuando la carne no entraba todos los días en las casas". Y es que "en España veníamos de comer legumbres a diario y ahora lo hacemos solo lo hacemos como mucho una vez a la semana, cuando la recomendación de organismos internacionales es hacerlo entre 4 y 5 veces a la semana. Por lo que tenemos margen de mejora".

En un país como España -continúan explicando- "en el que estamos a la cabeza en el consumo de carne procesada y de carne roja (comemos carne prácticamente todos los días e incluso varias veces) podríamos conseguir una mejor salud para nosotros y para el planeta simplemente reduciendo el consumo de carne a 2 veces por semana y ampliar -como ya hemos comentado- el consumo de legumbres a 4-5 veces por semana".