ASCENSORES
5 ascensores históricos que se han convertido en atracciones turísticas
No nacieron como atracción turística sino como ascensores funcionales pero a día de hoy son visitas imperdibles, trayectos irrenunciables.

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Cuando pensamos en ascensores pensamos en edificios altos, incluso en rascacielos, y en ascensores tanto interiores como en los que se han construido en el exterior de los edificios, a la vista de todos, ahora bien, hay otro tipo de ascensores, unos que no han sido diseñados para subir a casa sino para salvar importantes desniveles incluso en zonas urbanas y es precisamente de algunos de esos ascensores históricos de los que vamos a hablarte hoy porque son, sin duda, parada obligada si visitas los lugares en los que están ubicados:
Elevador de Santa Justa, en Lisboa

Este ascensor, que data de 1902, es probablemente el más emblemático del mundo y une la Baixa Pombalina con el barrio de Chiado salvando un desnivel de 45 metros; su estructura es de hierro y su diseño neogótico, además la plataforma superior es a su vez uno de los miradores más bonitos de Lisboa. A día de hoy quienes suben en este ascensor lo hacen más por curiosidad y por aquello de que ya que estás allí… que por salvar el desnivel que provocó su origen, es de hecho una de las atracciones turísticas más populares de Lisboa porque, aunque se construyó como ascensor funcional, se diseñó también como edificio monumental.
Ascensores de la Torre Eiffel

¿Sabías que hay quien visita la Torre Eiffel más por sus ascensores que por la propia torre en sí? Y es que estos ascensores son una obra de ingeniería de primer nivel: ocupan la parte interior y unen la planta baja con las diferentes plantas de la torre hasta su parte más alta. Es verdad que desde su inauguración en 1889 estos ascensores han sido renovados en diferentes ocasiones pero se ha respetado siempre el trazado y el concepto original. ¿Lo más excepcional de estos ascensores? Que no ascienden en línea recta sino que siguen una trayectoria curva marcada por la inclinación de las patas de la propia torre.
Elevador Lacerda en Salvador de Bahía

Si el Santa Justa es el ascensor histórico más emblemático del mundo, el de Salvador de Bahía es el más antiguo y es que entró en funcionamiento en 1873 para conectar la Ciudad Baja con la Ciudad Alta salvando un desnivel de 72 metros. En su caso es cierto que sigue formando parte del transporte público de la ciudad, es decir, sigue siendo un ascensor funcional, pero es también una de las imágenes más icónicas de Salvador de Bahía y no hay turista que se lo pierda porque, además, las vistas panorámicas del puerto y del centro histórico desde este ascensor, especialmente al atardecer, son las mejores de la ciudad.
Ascensor Polanco, en Valparaíso

El ascensor de Polanco, en la ciudad chilena de Valparaíso, funciona desde 1915 y es el único ascensor vertical de la ciudad, el resto de los mal llamados ascensores de Valparaíso son en realidad funiculares cuya función es exactamente la misma, salvar desniveles que complican notablemente la vida en la ciudad, pero sin ser lo mismo. Este ascensor, el de Polanco, es Monumento histórico y el trayecto que recorre resulta espectacular porque empieza atravesando un túnel excavado en la roca y termina en una torre de hormigón sobre un cerro.
Hammetschwand Lift

Cerramos nuestra lista con un ascensor que no es urbano (está de hecho adosado a un acantilado) pero sí histórico y espectacular, es el ascensor exterior más alto de Europa y es que asciende a una altura de 153 metros ¿y dónde lleva? A un mirador sobre del lago de Lucerna y con vistas a los Alpes suizos; la subida en este ascensor es un breve espectáculo porque dura solo un minuto pero tanto el viaje como las vistas que te esperan al llegar arriba, merecen de largo la experiencia.
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