REFRÉSCATE
10 playas fluviales y piscinas naturales para quienes no viajan a la costa este verano
¿Eres de los que no podrá escaparse a la playa este verano o de los que, viviendo cerca de la costa, prefiere las playas fluviales o las piscinas naturales? Entonces sigue leyendo.

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Vamos a recomendarte nada menos que 10 playas fluviales, algunas de ellas son playas en toda regla, con su arenal y hasta con sus chiringuitos y su bandera azul, otras son más bien piscinas naturales pero cualquiera de ellas sirve no solo de sucedáneo de la playa sino como antídoto para no echarla de menos, están en entornos tan bellos y son tan refrescantes que las disfrutarás a lo grande sin nostalgia de arena y sal.
Playa fluvial Orellana, la primera playa interior con bandera azul

Está en Orellana la Vieja, en la provincia de Badajoz, y en el embalse de Orellana; destaca entre todas las playas fluviales españolas no solo por ser la primera playa de interior en obtener la Bandera Azul sino por su tamaño, más grande también que otras playas fluviales, y por la limpieza del agua (y es que el embalse de Orellana es de los más limpios de España).
En esta playa fluvial no solo disfrutarás de un día de playa como si te hubieses acercado a la costa sino que también podrás practicar actividades como paddle surf, vela o kayak; además, para completar la experiencia, en esta playa fluvial hay zonas verdes, chiringuitos y restaurantes además de ofrecer la posibilidad de alquilar el material náutico que necesites.
Las Presillas, en la madrileña Sierra de Guadarrama

Está en el Valle del Lozoya, en Rascafría y en plena Sierra de Guadarrama, a tiro de piedra de Madrid capital lo que la convierte en un refugio para urbanitas en los fines de semana más cálidos del verano; esta playa fluvial tiene tres grandes piscinas naturales y está rodeada de praderas y montañas, su agua es limpia y de lo más refrescante y, para completar la experiencia, puedes aprovechar para visitar el Monasterio de Santa Maria del Paular que está en la zona o también, sobre todo si madrugas un poco, para disfrutar de alguna ruta de senderismo.
Candeleda, en Ávila

Está en la Sierra de Gredos y, más que una playa fluvial es un conjunto de pequeñas playas fluviales y piscinas naturales; sus aguas son trasparentes y, dado que proceden del deshielo, están frías. Además esta zona de la provincia de Ávila es de lo más recomendable para quienes disfrutan del turismo rural y de las excursiones de montaña en verano.
San Nicolas del Puerto, en Sevilla

Así como Las Presillas son un refugio de primera para los madrileños, la playa fluvial de San Nicolas del Puerto lo es para los sevillanos y es que ofrece una amplia zona de baño en el río Huéznar en un espacio rodeado de vegetación. Esta playa es muy accesible y perfecta para quienes viajan con niños, además está muy cerca del Monumento Natural Cascadas del Huéznar lo que hace su visita, si cabe, mas agradable.
Comarca de la Vera, en Extremadura

La comarca de la Vera es atractiva a rabiar la visites cuando la visites pero, si lo haces en verano, te encantará zambullirte en sus pozas naturales en primer lugar por su imponente belleza y porque es imposible no refrescarte en ellas (el agua está muy fría incluso en agosto). Si además combinas una visita a estas preciosas pozas rodeadas de bosques de robles y castaños con un recorrido por los pueblos de la Vera, no tendrás ocasión de echar en falta la playa. ¿Las más populares? La piscina natural El Lago porque es un oasis de aguas cristalinas y gargantas como la de Cuartos o Jaranda entre otras.
Puente del Congosto, en el río Tormes

Está al noreste de Salamanca y es una playa fluvial pequeña pero con mucho encanto porque está junto a un puerto medieval y un castillo, aquí sorprende más el entorno histórico que el natural pero es que además las aguas de esta playa están muy limpias y es muy tranquila, perfecta para quienes buscan una escapada rural en verano lejos de la costa (y refrescándose a placer como si fueran a la playa…).
A Cova, en la Ribeira Sacra gallega

Está en el municipio de O Saviñao, en el corazón de la Ribeira Sacra y junto al embalse de Belesar; es una playa de arena, rodeada de viñedos en terrazas y junto a los cañones del Sil; su belleza es incuestionable y los amantes del vino y del enoturismo la pondrían, sin duda, como la primera de esta lista; además aquí también se puede practicar paddle surf y kayak; eso además de combinar el uso y disfrute de esta playa con una visita tanto a las bodegas como a los monasterios románicos de la zona.
Garganta de los Infiernos

Volvemos a Extremadura porque el Valle del Jerte, como la comarca de la Vera, también tiene sus gargantas y sus piscinas naturales o playas fluviales; la Garganta de los Infiernos en particular no es ni lo uno ni lo otro sino una sucesión de pozas naturales que se han ido formando a lo largo de miles de años y que componen uno de los paisajes fluviales más espectaculares de toda España; sus aguas son cristalinas y, dado que están en un entorno protegido, nos animan a disfrutar del senderismo en los bosques de robles y castaños que las rodean.
Molinaseca, en el Bierzo

Está en la provincia de León, en la comarca del Bierzo, y aunque su zona de baño no es muy grande, goza de cierta fama porque atrae a peregrinos del Camino de Santiago entre otros visitantes. Además está en una zona de rico patrimonio con su puente romano sus casas tradicionales, un casco histórico medieval… El ambiente en verano es de lo más animado.
Vega de Pas, en los valles Pasiegos

El de Vega de Las pasa por ser uno de los entornos rurales más bellos de España y las pozas y pequeñas playas a orillas del río Pas no hace sino más deliciosa la visita; el agua es muy limpia y fresca, el ambiente relajado y el entorno de una belleza imponente con sus prados, colinas y cabañas pasiegas. Si te detienes aquí no podrás dejar de disfrutar de la gastronomía pasiega, así que te recomendamos un poco de senderismo para que disfrutes después de sobados y quesadas sin cargo de conciencia.
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