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Cáncer del uranio en Andújar y un escape radioactivo en Madrid: la 'cara B' del avance nuclear que Franco quiso esconder

En este municipio de Jaén se inauguró una fábrica de uranio en la que sus trabajadores manipulaban este elemento sin las mínimas medidas de seguridad. Esto provocó que muchos de sus trabajadores fallecieran de cáncer en los años 70.

En este municipio de Jaén se inauguró una fábrica de uranio en la que sus trabajadores manipulaban este elemento sin las mínimas medidas de seguridad. Esto provocó que muchos de sus trabajadores fallecieran de cáncer en los años 70.

Francisco Franco vendía los avances nucleares de nuestro país como algo muy español, promocionando una supuesta independencia atómica. Ana Romero expone que "la autarquía efectivamente lo permeó todo y la idea autárquica esta de intentar crear sus propios artefactos nucleares, usar solamente el uranio natural español".

Ese uranio provenía de nuestro país, en concreto de una fabrica situada en Andújar, Jaén. En ella trabajaron más de 100 personas que empezaron a morir, en su mayor parte de cáncer, en los años 70 debido a que no contaban con unas mínimas medidas de seguridad.

"En España, por falta de medios y por falta de conocimiento, y porque el objetivo prioritario era la producción, mucha de esa normativa fue muy laxa durante mucho tiempo", indica Lino Camprubí.

Y los efectos negativos no se quedaron solo en Jaén, llegaron hasta Lisboa. En 1970 la dictadura recibió una llamada del país vecino en el que, indignados, transmitían que habían detectado isótopos radioactivos en la desembocadura del río Tajo.

Estos procedían de Madrid, del Centro Nacional de Energía Nuclear Juan Vigón. María Ángeles Nieto cuenta que en este centro se produjo un escape de líquido radioactivo "mientras se estaba haciendo un transvase, y ese líquido radiactivo salió por el desagüe, a través de la red de saneamiento, y acabó en el Río Manzanares. Del Río Manzanares al Río Jarama y de ahí al Tajo".

El escape se produjo en viernes y los técnicos del franquismo decidieron no actuar hasta el lunes, dejando que la contaminación pasase junto a las huertas a la vera del Jarama y que acabara llegando hasta Lisboa.

"No lo hacen público. Recogen las cosechas, se las llevan, las entierran en el Centro Nacional de Energía Nuclear, en la Ciudad Universitaria, en un descampado que actualmente está cerca del campo de fútbol. Y ahí siguen enterradas las coliflores, las lechugas y lo que se llevaron", expone Nieto.

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*Puedes ver el programa completo de laSexta Columna 'Proyecto Islero: la bomba atómica de Francisco Franco' en atresplayer.