Quería ser como Marisol

Ana Belén recuerda sus orígenes humildes: "Lo comenté con Rocío Durcal y ambas sabíamos que nuestras familias dependían de nosotras"

Era tan solo una niña cuando una profesora suya la animó para que participara en un concurso de la radio y desde entonces no ha parado de trabajar. Aimar Bretos repasa junto a Ana Belén repasa la trayectoria de la artista desde sus inicios, cuando todavía era únicamente María Pilar.

Ana Belén recuerda sus orígenes humildes: "Lo comenté con Rocío Durcal y ambas sabíamos que nuestras familias dependían de nosotras"

Ana Belén no puede evitar una leve carcajada cuando ve varias fotografía suyas de aquella época en las pantallas del plató de La Noche de Aimar. "Esa es de 'Zampo y yo' y esa otra, cantando en la radio, tiempo antes", explica a Aimar Bretos.

Su "maestra de colegio" la animó a ser artista cuando tan solo era una niña. En una función de la escuela, Mari Pili cantó. "Qué bien cantas. Yo tengo un primo mío en Radio España que llevan un concurso muy famoso, 'Vale todo'. Te voy a hacer una nota y vas a ir", le dijo su profesora.

Y allá que fue acompañada de su padre. Dudó entre cantar una copla o una canción moderna. Al final, cantó 'La Novia'. Y ahí comenzó su periplo de emisora en emisora, cantando sin parar. "Al cabo de un año, me llevé ese premio de la foto", cuenta.

Tras aquello, comenzaron a llamarla Ana Belén y empezó a protagonizar "películas de niñas cantantes". "Mis padres, pobres, que no sabían nada de esto, dijeron 'pues vale'. Lo único que hacían era acompañarme", recuerda con cariño.

La carrera artística, entonces, era una salvación, de alguna manera, para la clase obrera, apunta Bretos y le da la razón la artista. "Yo eso lo he tenido siempre muy presente. Si yo conseguía ser un poco lo que Marisol había sido desde que empezó de niña, yo podría darles una mejor vida a mis padres", reconoce que pensaba. Una idea que compartía con Rocío Durcal, otra 'niña prodigio' de la época.

"Teníamos muy presente que la prosperidad de nuestras familias dependía de nosotras", admite. Una responsabilidad que se cargó a sus espaldas a muy corta edad. "Yo ya ganaba un dinero. Yo era consciente de que ganaba un dinero. Ese dinero servía para mejorar la vida de casa", explica. Su padre era cocinero del Hotel Palace y tenía un sueldo de trabajador de la época. Su madre era sastra.

Ana Belén recuerda en este punto una historia familiar de cuando era pequeña. Cuenta que en Nochevieja hacían en el hotel unos cotillones enormes, fiestas muy lujosas con muchísima comida, decoración, uvas, guirnaldas y todo tipo de excesos. Ella dice que "el pollo volaba por allí" para expresar que había comida de sobra, algo impresionante en una época en la que mucha gente pasaba necesidades. En su casa, de hecho, el pollo era algo tan especial que solo lo comían en Nochebuena, en pepitoria.

Entonces recuerda que un día a su padre lo acusaron de robar un pollo y ella empezó a oír a su madre y a su tía gritando escandalizadas: "¡Pero cómo se te ocurre llevarte un pollo!". La reacción era tan exagerada porque en el hotel registraban a todos los trabajadores cuando salían de la cocina para comprobar que no se llevaban comida. Sacar un pollo entero era casi una operación clandestina. Su madre y su abuela regañaron a su padre, pero el pobre señor solo se había intando llevar un bollo. Aún así, lo dejaron sin sueldo durante varios días. "Esas cosas que hacían antes terroríficas", dice con resignación.

Ana Belén lo cuenta con humor y ternura porque su madre tenía mucha gracia contando anécdotas, pero al mismo tiempo refleja muy bien la escasez y el valor que tenía entonces y en su familia algo tan simple como un pollo.

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