Sin casa ni salud

La deshumanización de la Sareb o los fondos buitres: otra de las injusticias que pone en jaque el Estado del Bienestar

El contexto Las más de 30 familias afectadas por desahucios injustos con las que laSexta ha pasado tiempo estas semanas en el marco de su proyecto Estado del Bienestar denuncian que para el banco malo "solo son números".

La deshumanización de la Sareb o los fondos buitres: otra de las injusticias que pone en jaque el Estado del Bienestar

"Porque para la Sareb solo son números". Se trata de una de las denuncias que laSexta se ha encontrado en el marco del proyecto Estado del Bienestar al entrevistar a personas afectadas por las malas praxis de fondos buitres o ese banco malo. Precisamente, son este tipo de organismos los que ponen en riesgo el Estado del Bienestar que tanto ha costado construir como sociedad.

La mencionada sobre estas líneas es la denuncia que hacen las más de 30 familias afectadas por desahucios injustos con las que laSexta ha pasado tiempo estas semanas. Todas ellas están siendo perseguidas por el banco malo, al que muchos llegan a retratar como el diablo. Todos ellos critican abuso o técnicas de presión, al tiempo que explican que lejos de ser un organismo que facilite la mediación, aprovecha la debilidad de los afectados.

La desahumanización es real. Prueba de ello, es que muchas de las órdenes de desahucio no llegan ni siquiera a nombre de las personas afectadas, sino a números. Sin embargo, Maite no es un número, sino una mujer que ha visto como su pareja se quitaba la vida como consecuencia de estas presiones. Tampoco lo es Victoria, una pensionista de 81 años que ha pagado siempre su alquiler en Gijón, ni Vanessa, ni Pepo ni Alejandra.

Preguntado por laSexta sobre esta cuestión, la Sareb responde que suelen hacer un seguimiento personalizado de todos los casos a los que quieren echar de sus casas, con el objetivo de ver si son personas vulnerables o si cumplen con los requisitos que marca su propia ley. Unas afirmaciones que quedan desmentidas por los "infartos" de unos", la "ansiedad" o la "tensión" de otros.

Estos testimonios sí que los refuerzan los datos, porque esa deshumanización también les pasa factura. Prueba de ello, es que la mayoría de los afectados en un desahucio desarrolla enfermedades mentales e, incluso, piensa o llega terminar con su vida. En definitiva, desahuciar no solo es echar a alguien de su casa, sino que también es desgastar la vida de una persona en nuestro llamado Estado del Bienestar.

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