Elecciones andaluzas
De las ovaciones a Moreno a la huida de Montero: el PP traga con el "lío" de entenderse con Vox mientras el PSOE busca consuelo tras la debacle histórica
Entre líneas Este lunes se ha escenificado la situación de los dos principales partidos políticos tras las elecciones andaluzas: mientras Juanma Moreno recibía una ovación en Génova de sus compañeros, María Jesús Montero salía por la puerta de atrás de la sede del PSOE andaluz.

Resumen IA supervisado
Las elecciones en Andalucía han evidenciado dos realidades: el triunfo de Juanma Moreno y el peor resultado histórico del PSOE con María Jesús Montero. Aunque el PP ganó, necesita el apoyo de Vox para la investidura, ya que no alcanzó la mayoría absoluta. Moreno, recibido con entusiasmo en la sede del PP, busca gobernar en solitario, pero la negociación con Vox es inevitable, especialmente sobre la "prioridad nacional". Vox insiste en su agenda, mientras que el PSOE, liderado por Montero, enfrenta una crisis interna. A pesar de su derrota, Montero será jefa de la oposición, aunque no ha detallado su futuro político.
* Resumen supervisado por periodistas.
Las elecciones en Andalucía han dejado claro los dos lados de una moneda: la cara ha sido la nueva victoria de Juanma Moreno y la cruz ha sido María Jesús Montero firmando el peor resultado de la historia del PSOE. Ahora bien, el PP necesitará otra vez de la colaboración con Vox para poder sacar adelante una investidura que han tenido muy cerca de disfrutarla en solitario.
Pese a ello, el líder 'popular' andaluz ha sido recibido en la sede nacional del partido con una sonora ovación. Caras sonrientes, abrazos y palmadas en la espalda para el protagonista de un triunfo que los populares califican de arrollador. Porque, pese a quedarse a dos escaños de la mayoría absoluta, Moreno tiene claro que su propósito es gobernar en solitario.
"No hay que ser ingenuo... Una cosa es el gobernar en solitario y otra cosa distinta es no lograr acuerdos en vía parlamentaria. No tendría sentido la imposición o la búsqueda permanente de un sillón", ha afirmado antes de entrar en la sede de Génova.
No obstante, ni el PSOE, ni Adelante Andalucía ni Por Andalucía tienen intención de ponérselo fácil. Así que todos los caminos le llevan a Vox. Y Santiago Abascal le tiene muchas ganas al andaluz porque el líder del PP de Andalucía siempre se ha querido mostrarse como el barón 'popular' más moderado, el más centrado, el más alejado de la ultraderecha.
De momento no han empezado a negociar. Ni sobre la prioridad nacional ni sobre ningún asunto. Pero existe la posibilidad de que Juanma Moreno acuda a la investidura sin tener atados los votos de Vox. De hecho, ese escenario ya lo planteó en una entrevista con 'OkDiario' antes de las elecciones: "Si yo tengo el cariño, el afecto, en términos de voto de los ciudadanos de Andalucía manifestándose en una victoria amplia en las ocho provincias y por encima del 40% a escasos uno o dos escaños de la mayoría, yo voy a ir directamente a la investidura".
Ese escenario se ha cumplido, pero la incógnita de qué hará sigue en el aire porque una cosa es gobernar en solitario y otra intentar la investidura sin negociar los dos apoyos que necesitan. Y en Vox, en palabras de Ignacio Garriga, están convencidos de que acabará hablando con ellos: "Negociará y no se presentará a una investidura sin antes haber hablado con alguien que tiene la responsabilidad y el mandato electoral de cambiar esas políticas y de liderar o permitir que lidere el señor Moreno Bonilla el gobierno desde Andalucía".
Vox quiere su prioridad nacional
Y esa negociación pasa por la prioridad nacional. Esa que ya han acordado en Extremadura y Aragón. Porque el concepto ya lo ha sacado a la palestra solo unas horas después de los resultados tanto Santiago Abascal como el líder en la comunidad, Manuel Gavira.
Esa parece la condición para concederle la llave de la legislatura. Moreno ya acepta que va a tener que sentarse con los de Vox por lo menos a negociar: "La dinámica parlamentaria nos lleva a buscar acuerdos". Porque lo de gobernar juntos ni siquiera lo acaban de ver, por el momento, en la ultraderecha. "Los sillones es lo que viene después de las políticas. Lo primero las políticas", ha afirmado Gavira.
Lo dejan a merced de la prioridad nacional que tanto repiten. Los de Abascal ya insistían en ella durante la celebración y están convencidos de que Moreno cederá a sus peticiones. Porque ya lo han hecho algunos de sus compañeros de partido como María Guardiola, que este lunes ha defendido la legalidad de la misma, o Jorge Azcón, quien ha recalcado que la responsabilidad de aceptarla reside en el andaluz.
Alfonso Fernández Mañueco, que sigue sin llegar a un acuerdo en Castilla y León, tampoco despeja dudas sobre si él la aceptará o no. En cambio, otros que ya han trabajado codo con codo con los de Bambú como el murciano Fernando López Miras recalcan que "Vox también tiene que tener la responsabilidad de no bloquear".
Porque el ganador de las elecciones andaluzas tiene una idea clara: gobernar en solitario. Aunque por culpa de dos escaños no ha evitado ese lío del que tanto habló en campaña. Y si algo parece claro es que en Vox no están dispuestos a ponérselo fácil.
El descalabro socialista
Mientras tanto, la otra imagen del día la ha dejado María Jesús Montero y la ha captado laSexta. La socialista había afirmado que daría las explicaciones oportunas cuando terminara la ejecutiva socialista, pero mientras el secretario de comunicación del partido las daba ella abandonaba la sede del PSOE andaluz por la puerta de atrás.
Y es que el descalabro socialista ha sido brutal. Han perdido 1,3 puntos, dos escaños y solo han ganado 55.000 votos por el subidón de la participación en comparación con 2022. Este es el peor resultado en la historia del PSOE en Andalucía, en una tierra en la que fueron todo.
Pese a todo, el protagonista del discurso socialista ha sido Juanma Moreno porque, a su juicio, el PP es el verdadero perdedor por quedarse sin mayoría absoluta. Misma lógica y misma falta de autocrítica han tenido también en Ferraz. Desde la dirección nacional reconocen que el resultado es "insuficiente", pero vuelven a poner el foco en que el PP necesita a Vox. Algo que ya hicieron en las tres elecciones anteriores.
Eso sí, Montero sí ha despejado una pequeña duda: dejará su escaño en el Congreso y pasará a ser jefa de la oposición, aunque no ha aclarado si lo será durante la legislatura completa.