De ladrón a asesino
'El Solitario': el ladrón invisible que mantuvo en jaque a la Policía durante 14 años
Este mes se cumplen 22 años del asesinato de dos guardias civiles en Navarra, un crimen que marcó un antes y un después en su historial delictivo y que supuso el inicio del fin de su fuga.

Durante los años 90 y principios de los 2000, el nombre de 'El Solitario' se convirtió en uno de los más temidos y conocidos por las fuerzas de seguridad en España. Detrás de ese alias se escondía un ladrón de bancos que, durante más de una década, logró esquivar a la policía mientras cometía más de 30 atracos en distintos puntos del país.
Este mes se cumplen 22 años del asesinato de dos guardias civiles en Navarra, un crimen que marcó un antes y un después en su historial delictivo y que supuso el inicio del fin de su fuga. El perfil del conocido como 'El Solitario' desconcertó durante años a los investigadores. Se le describía como un atracador que actuaba en solitario, armado y extremadamente peligroso, capaz de desaparecer sin dejar apenas pistas tras cada golpe.
Durante 14 años, la investigación avanzó con enorme dificultad. No había testigos claros, ni huellas concluyentes, ni un patrón fácil de seguir. Para la policía, era prácticamente un "atracador invisible". A lo largo de su trayectoria criminal, 'El Solitario' recorrió buena parte del país.
Su método era siempre similar: planificación minuciosa, entrada rápida en la entidad y una huida en cuestión de minutos. En muchas ocasiones utilizaba disfraces como pelucas o barba postiza para evitar ser identificado. Aunque en general evitaba la violencia directa, no dudaba en utilizar su arma si alguien se interponía en su camino.
"Me enseñó la culata de la pistola y me dijo que era un atraco. Luego me advirtió: si no me das más dinero, te pego un tiro", relató una de las víctimas. El punto de inflexión llegó en 2004, en Castejón, en Navarra, durante un control policial rutinario.
Allí, el atracador abrió fuego contra dos agentes de la Guardia Civil, a los que disparó en múltiples ocasiones, provocando su muerte. A partir de ese momento, el caso dejó de ser la búsqueda de un ladrón para convertirse en la de un asesino.
Tres años después, en 2007, Jaime Jiménez Arbe, fue finalmente detenido en Portugal, poniendo fin a una de las persecuciones policiales más largas y mediáticas de la historia reciente en España.