'Está todo inventado'
Del 'Nido del Águila' de Hitler al Pazo de Meirás con Franco: Mikel Herrán habla de las residencias de los dictadores
Tras el incendio del 'Nido del Águila', la exclusiva residencia de Hitler en los Alpes, Mikel Herrán analiza ese y otros lugares exclusivos que se apropiaron los dictadores y plantea la cuestión de qué hacer con ellos hoy en día.

Después del incendio del llamado 'Nido del águila', la conocida residencia de Adolf Hitler en los Alpes, Mikel Herrán explica cómo era esta residencia que confirma que "todos los grandes dictadores han sido también grandes tenedores".
El historiador explica que el 'Nido del Águila' fue un regalo del Partido Nazi a Hitler terminado en 1939. Situado cerca de su chalet vacacional, esta construcción se encontraba a unos 1.800 de altura y para llegar a los últimos 120 metros se tiene que subir con un ascensor excavado dentro de la montaña.
Mikel cuenta que 12 trabajadores murieron en la construcción de este proyecto megalómano diseñado conforme a lo que se llama "arquitectura de la intimidación".
En mayo de 1945, tanto el chalet como el 'nido' fueron capturados por los aliados, que lo celebraron vaciándole la bodega. De este modo, el 'nido' también se convirtió en un símbolo de la derrota de los nazis.
Cuando el 'nido' pasó al Gobierno de Baviera en 1960, decidieron convertirlo en una atracción turística. La idea era desacralizarlo montando un bar, pero "dejó un poco que desear", porque en las cercanías se vendía merchandising del Tercer Reich.
Por ello, en 1999 se decidió resignificar el lugar y construir un centro de interpretación que explicase el papel de estas residencias dentro del Holocausto y el régimen nazi. A pesar de todo, Mikel explica que "al nido siguen yendo nostálgicos a dejarle flores a Hitler". Por ello, se mantiene un debate sobre si reconstruirlo o no.
Los otros 'Airbnb' de los dictadores
Otros dictadores optaron por expropiar residencias históricas, como el caso de Pinochet, que se hizo con la Hacienda Bucalemu, construida para los jesuitas en 1619 y que, tras la expulsión de la orden en 1767 fue una de las haciendas más codiciadas entre las familias más importantes de Chile. Tras abandonar el poder, el país optó por abrir un parque ecológico y centrarse en la historia del lugar antes del dictador.
En el caso de Franco, se quedó con las Torres de Meirás, construidas por Emilia Pardo Bazán en 1893. En 1938, en plena Guerra Civil, el dictador ordenó construir la Junta Pro-Pazo del Caudillo para comprarse un palacete en la provincia de A Coruña como una residencia de verano: "No había conseguido el puesto y ya estaba buscándose la casa de vacaciones", señala Mikel.
Cuando lo consiguió, ni siquiera dejó que la heredera de la escritora entrase para recuperar sus pertenencias. Después empezó a hacer reformas, también pagadas por la Junta y con donativos que párrocos, ediles y maestros fueron recolectando casa por casa, así como parte del salario de funcionarios y trabajadores de empresas privadas.
También a los ayuntamientos de A Coruña se les obligó a aportar al menos un 5 por ciento de su recaudación, un "impuesto revolucionario" que en plena guerra recaudó 1,2 millones de pesetas.
En este caso el pazo no se recuperó tras la guerra, como el 'Nido de Águilas', ni volvió al Estado, como la residencia de Pinochet. "El dictador donó lo que no era suyo a su familia", explica Mikel que cuenta el Pazo de Meirás se convirtió en una residencia privada de la familia Franco durante décadas.
De hecho, cuando la justicia devolvió el pazo al Estado, la familia Franco "aún se llevaron muchos de los muebles que no eran suyos, porque robar lo público también es hereditario". Ahora, señala el historiador, "se debe recuperar su importancia histórica, también como un lugar para la memoria de esos 80 años de expolio a todos los españoles".
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