69 fallecidos
Tamara Agudo, voluntaria en el accidente ferroviario de Toledo: "No he dormido, no dejo de pensar en lo sucedido"
La voluntaria llegó al lugar del accidente antes que muchos sanitarios y ayudó a atender a los heridos y contactar con sus familiares. Un día después, sigue conmocionada por lo vivido y ha llamado a las familias de las personas a las que asistió.

La tragedia ferroviaria de Toledo dejó también historias de solidaridad como la de Tamara Agudo, una de las voluntarias que acudió al lugar del accidente antes de la llegada de muchos de los sanitarios y que, desde el primer momento, se puso a ayudar a los heridos. Un día después, todavía conmocionada por lo vivido, ha contado en Al Rojo Vivo cómo ha pasado la noche y cómo ha contactado con los familiares de las personas a las que atendió.
"No he dormido. Llevo toda la noche pensando en lo sucedido y lo primero que he hecho ha sido llamar a los familiares con los que tuve contacto ayer en el momento del accidente", ha explicado. En esas llamadas, muchos de ellos le han agradecido que atendiera a sus seres queridos. "Te preguntan que si eres sanitario cuando les dices que no eres sanitario, dicen que eres el ángel guardián de su familiar", ha relatado. Para ella, saber que las personas a las que ayudó siguen con vida, dentro de la gravedad, supone "un alivio muy grande". "Cuando los ves y los tratas, no son un número más. Son personas que podríamos ser cualquiera de nosotros", ha añadido.
Tamara ha explicado que ante la demanda y gravedad de los heridos en la zona hizo que los vecinos tuvieran que actuar con rapidez. "Hay que empezar a ayudar. Allí no se puede tontear ni un solo segundo y allí se empieza a ayudar con las manos y sin miedo", ha contado. Durante la asistencia a los heridos, tuvo que enfrentarse a situaciones que nunca había imaginado vivir, como poner sueros o administrar medicación. "Soy bastante aprensiva y nunca me hubiera imaginado tener que pasar por todo lo que pasé ayer. Pero no lo piensas. Cuando estás allí no piensas en nada, solo piensas en ayudar y que eres uno más. Es que eres uno más", ha recordado.
Además de colaborar en la atención a los heridos, también intentó poner en contacto con sus familias a quienes estaban conscientes y podían facilitar un teléfono. Entre esos casos recuerda el de María, una joven que viajaba sola y que no podía moverse porque estaba inmovilizada. Mientras los médicos estabilizaban a los heridos, Tamara les preguntaba sus nombres y si recordaban algún número de un familiar. Cuando conseguía contactar con ellos, les comunicaba que su ser querido seguía con vida.
"Cuando el enfermo está estable, llamo al familiar y le digo que dentro de la gravedad podemos dar gracias, que está viva la persona", ha explicado. Las familias, según ha relatado, recibían esas llamadas en estado de shock, pero saber que sus seres queridos estaban vivos les daba algo de tranquilidad. Aunque no siempre podía decirles en qué hospital se encontraban, transmitirles que estaban bien dentro de la gravedad suponía un alivio en medio de la incertidumbre.