Tras dos años

Las últimas palabras (públicas) de Noelia antes de su eutanasia: "La felicidad de un padre no está por encima de la vida de una hija"

Después de dos años de lucha, Noelia Castillo recibe este jueves la eutanasia. Lo tiene claro, y nunca ha dudado. En su última entrevista, recuerda cómo ha sido su infancia, su vida y todos los problemas que ha tenido.

Entrevista completa Noelia

"Lo tenía muy claro desde el principio": así de tajante ha sido Noelia Castillo en su última entrevista antes de recibir la eutanasia. El principio tuvo lugar en abril de 2024, cuando solicitó formalmente la eutanasia. Tres meses después, el órgano encargado de aceptar o no su petición lo tuvo claro y la aceptó por unanimidad, pero ahí empezaron sus otros problemas: su padre interpuso un recurso para paralizar su proceso, algo que ha conseguido durante casi dos años, hasta que la Justicia ha vuelto a darle la razón.

Noelia no entiende la postura de su padre: "No me llama nunca, ni me manda mensajes ni nada. ¿Para qué me quiere viva?". Es consciente del sufrimiento de su familia, pero le pesa "todo el dolor" que ha sufrido "durante todos estos años". "Quiero irme ya en paz y dejar de sufrir". Hija de padres separados, pasó parte de su infancia en casas de acogida, tutelada por la Generalitat catalana después del divorcio, cuando tenía 13 años.

De joven ya le diagnosticaron trastorno límite de la personalidad, y su padre ha recurrido a sus problemas psicológicos para frenar su eutanasia. Pero ella, con 25 años, está segura de que no hay marcha atrás. Desde la casa de su abuela materna, fundamental en su vida, insiste en que nadie de su familia está a favor del proceso. "Porque soy otro pilar de la familia, ¿no? Yo me voy y vosotros os quedáis aquí con todo el dolor. Pero yo pienso en todo el dolor que he sufrido durante todos los años. Quiero irme ya en paz y dejar de sufrir y punto", afirma con rotundidad.

Y es que lo tiene claro: "La felicidad de un padre o de una madre o de una hermana no tiene que estar por encima de la felicidad de una hija... o de su tristeza, bueno, de la vida de una hija", insiste. Durante mucho tiempo, la han intentado convencer: "Te hacen pensar tanto que te estalla la cabeza", explica, pero ella ya no tiene "ganas de nada": "Ni de salir, ni de comer, ni de hacer nada... entonces no como. Dormir se me hace muy difícil, tengo dolor de espalda, de piernas...".

Noelia siempre se ha sentido incomprendida, y reconoce que siempre ha tenido "problemas de convivencia". De hecho, en su historia tiene varios intentos de suicidio. "En el primer psiquiátrico en el que me ingresó mi madre me lesioné con cortes y después bebí... no sé... un bote de esos tóxicos del carro de la limpieza que cogí", relata. Se salvó porque le hicieron un lavado de estómago.

"En el segundo psiquiátrico me lesioné como dos o tres veces, y después me intenté suicidar dos. Lesiones ha habido siempre, nunca he parado de lesionarme", señala. Sabe que "no todos los padres están preparados para esto", pero insiste en que ya no puede más, y saber que va a poder llegar su fin la hace "descansar".

"No me gusta nada por qué camino va el mundo, la sociedad... yo prefiero desaparecer porque no... es... cada vez peor", puntualiza. Y también es consciente de que se han dicho muchas "cosas incorrectas" sobre ella, como que está postrada en una cama: "No es así, no estoy en la cama postrada. Me levanto y tal... Yo me ducho yo solita, como habéis visto me maquillo sola, me organizo yo sola...". Antes de recibir la eutanasia, su madre la ha intentado convencer para estar presente en el final del proceso: "Igual que me ha visto nacer me quiere ver cerrar los ojitos. Le he dicho que ya me lo pensaría... pero la respuesta es no".

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