Escándalo sanitario en Madrid
El Gobierno de Ayuso miente: laSexta accede a las pruebas que demuestran que la "dirección médica" ordenó manipular las listas de espera del Ramón y Cajal
El contexto La consejera de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Fátima Matute, ha acusado este miércoles al médico que ha destapado el escándalo, de ser quien manipulaba las listas de espera. Sin embargo, la documentación interna del hospital desmonta su argumento.

Resumen IA supervisado
El Gobierno de Isabel Díaz Ayuso ha acusado al cirujano Luis Alberto Martos de manipular las listas de espera del Hospital Ramón y Cajal. Sin embargo, laSexta ha accedido a documentos internos que refutan esta acusación, demostrando que los cambios en la prioridad de los pacientes son realizados por los jefes de servicio y la dirección médica. Un intercambio de correos revela que se instruyó a los médicos a no clasificar a los pacientes como "preferentes" para evitar sanciones por tiempos de espera. Esta manipulación, según Martos, afecta a unos 60 pacientes, y al menos 17 médicos han advertido modificaciones en sus listas.
* Resumen supervisado por periodistas.
El Gobierno de Isabel Díaz Ayuso ha acusado este miércoles al cirujano que denunció los cambios en las listas de espera del Hospital Ramón y Cajal de haberlas manipulado él mismo "para trabajar menos". Un señalamiento con el que la consejera, Fátima Matute, ha intentado cerrar el escándalo que rodea a la sanidad madrileña. Sin embargo, laSexta ha accedido en exclusiva a documentación interna del hospital que desmonta su argumento.
laSexta ha conseguido documentación del centro que prueba que son los jefes de servicio y de la "dirección médica" quienes se encargan de cambiar la prioridad de los pacientes, tal y como ha denunciado el doctor Luis Alberto Martos, quien ha destapado el caso.
Uno de esos documentos corresponde al programa informático que se utiliza para modificar la prioridad de los pacientes. En "observaciones" se ve que se cambia la prioridad por indicación del "servicio de traumatología" y la "dirección médica". En un segundo archivo, el nombre que aparece como responsable del cambio de prioridad es el del jefe de servicio.
Otra prueba que demuestra que la orden del cambio de listas partía de la dirección del hospital es un intercambio de correos entre una cirujana y el jefe de servicio de Traumatología. La doctora tenía como paciente a una niña de tres años que, de no operarse, podía perder la pierna. Al meterse en el programa informático vio que la paciente no aparecía como "preferente", por lo que pidió explicaciones al jefe de servicio.
En su respuesta, el jefe de servicio le pidió evitar anotar a los pacientes como preferentes. "Evitad en la medida de lo posible anotarlos como preferente (...) Y el estudio preoperatorio se pide como preferente", reza el mail. La razón que daba el responsable es que a los pacientes preferentes hay que operarlos en un plazo de 90 días y, si no se cumple, el hospital recibe una notificación de la Consejería de Sanidad.
Manipular las listas para proteger la productividad
Estas pruebas refuerzan la denuncia de Martos que acusó a los jefes del hospital de falsear la gravedad de los pacientes para reducir su lista de espera y así cumplir con los objetivos de productividad. Según el traumatólogo, esta estrategia habría afectado a cerca de 60 pacientes, a los que se habrían pospuesto sus intervenciones. Todo ello, además, sin conocimiento de los médicos ni los pacientes.
Matute, consejera de Sanidad, negó el martes que se estuviesen "maquillando las listas" y apuntó al sanitario, indicando que tiene abierto un expediente disciplinario desde "mucho antes de que hiciera estas declaraciones".
Dicho expediente, se habría abierto después de que Martos denunciase internamente esta manipulación a sus jefes de servicio, al director médico y a la gerencia. Además, al menos 17 médicos de ese centro han advertido la modificación en sus listas.