Una nueva vida
Dejar atrás su casa, su colegio y su entorno: el impacto de los desahucios en los menores, los más afectados
Los detalles María Pérez, coordinadora de Psikids de Pozuelo, asegura que esta situación es "una ruptura de todo su mundo que genera daños en el momento en el que ocurre y que incluso puede tener consecuencias emocionales y conductuales para los menores".

Resumen IA supervisado
La Ertzaintza ha desahuciado a Driss y Sanae de su hogar en Vitoria, donde vivieron 14 años pagando el alquiler. Ahora, junto a sus hijos de 8 y 10 años, deben comenzar de nuevo, enfrentando el cambio de barrio, colegio y amigos. Según María Pérez, de Psikids Pozuelo, perder una vivienda va más allá de dejar un espacio físico; afecta la seguridad y bienestar de los menores, con posibles consecuencias emocionales. Esta situación se repite en España, como en Écija, donde 91 familias de alquiler social temen ser desalojadas por un fondo buitre, afectando también a numerosos menores.
* Resumen supervisado por periodistas.
A la fuerza y entre gritos, la Ertzaintza ha desahuciado este viernes a Driss y Sanae de su vivienda en Vitoria. Llevaban 14 años viviendo allí y aseguran que han pagado religiosamente el alquiler. "Tengo los recibos y todo del alquiler y al final, fíjate, 14 años y estoy en la calle", lamentan.
Pero no son los únicos que se quedan sin casa. La pareja tiene dos hijos menores, de 8 y 10 años, que ahora tendrán que empezar una nueva vida, probablemente alejados del entorno que conocen. Porque un desahucio no supone únicamente abandonar cuatro paredes. Para un niño, perder su vivienda puede significar también cambiar de barrio, de colegio, de amigos y de rutinas.
"Una casa no son solo paredes, sino su principal fuente de seguridad, de bienestar y rutinas", explica a laSexta María Pérez, coordinadora de Psikids de Pozuelo. Una ruptura que puede tener consecuencias en el bienestar de los menores. "Es una ruptura de todo su mundo que genera daños en el momento en el que ocurre y que incluso puede tener consecuencias emocionales y conductuales para los menores", señala Pérez.
Una situación que se repite en otros puntos de España. En Écija, Sevilla, 91 familias que viven actualmente en pisos de alquiler social están amenazadas por un fondo buitre. Los vecinos temen quedarse sin sus viviendas y sin una alternativa habitacional. Carmen Ruiz, portavoz de las familias afectadas, expresa su desesperación: "Si tú le das la razón a una empresa buitre antes que a las 91 familias que no tienen dónde quedarse, la verdad que yo ya no sé dónde vamos a ir".
Son familias que viven con la incertidumbre de no saber dónde podrán estar dentro de unos meses y que, en muchos casos, tienen menores a su cargo. Según UNICEF, los menores están implicados en el 80% de los desahucios que se producen en España.