Tras el desahucio
Urbagestión asegura haber trasladado al Ayuntamiento una propuesta para que Maricarmen pueda regresar a su vivienda
Los detalles En un comunicado, esta empresa inmobiliaria expresa su intención de que la anciana, de 87 años, pueda volver a casa con un alquiler "estable y asequible".
Maricarmen, la anciana de 87 años desahuciada en MadridResumen IA supervisado
Urbagestión Desarrollo e Inversión, la empresa que desahució a Maricarmen, una anciana de 87 años, ha propuesto al Ayuntamiento de Madrid incluir su antiguo piso en el programa Reviva para que pueda regresar con un alquiler asequible. La compañía asegura que, aunque el piso no está en venta, se ha ofrecido a la Empresa Municipal de Vivienda Suelo y a los Servicios Sociales para encontrar una solución rápida. Urbagestión aclara que solo posee esa vivienda en el edificio y no es un fondo de inversión, sino una pequeña empresa madrileña. Sin embargo, el Sindicato de Inquilinas afirma no haber recibido ninguna propuesta formal. La empresa pide respeto para sus trabajadores y reitera que ha actuado legalmente.
* Resumen supervisado por periodistas.
Nuevo movimiento tras el polémico desahucio de Maricarmen. Urbagestión Desarrollo e Inversión, la empresa inmobiliaria que desahució de su casa a esta anciana de 87 años, habría propuesto al Ayuntamiento de Madrid incorporar al programa Reviva el piso en el que la mujer ha vivido siete décadas, ubicado en la calle del Alcalde Sainz de Baranda, 46.
Así lo aseguran en un comunicado, en el que esta sociedad limitada expresa su intención de que Maricarmen pueda regresar a esta vivienda con un alquiler "estable y asequible". Desde Urbagestión aseguran que pese a que el piso no está en venta, se ha puesto a disposición de la Empresa Municipal de Vivienda Suelo (EMVS), como de Servicios Sociales municipales, para buscar alternativas y "que la propuesta pueda resolverse en el menor plazo posible".
"La vivienda no está en venta. La solución que la empresa ha decidido impulsar es la propuesta que hoy presenta al Ayuntamiento a través del programa Reviva o la alternativa que el Ayuntamiento o, en su caso, otras Administraciones Públicas pudieran entender más factible", sostienen.
Urbagestión, dicen, "no es propietaria del edificio de la calle Alcalde Sainz de Baranda 46", sino que "compró a la anterior propietaria del edificio únicamente la vivienda que ocupaba la Sra Abascal siendo ésta la única vivienda que Urbagestión tiene en propiedad". "Este dato puede comprobarse en el Registro de la Propiedad", aseguran.
En paralelo, ni el Sindicato de Inqulinas ni el entorno de Maricarmen o su propia abogada habrían recibido esta propuesta: "De momento no podemos confirmarlo. Para nosotras no es cierto porque no nos ha llegado nada", reconoce una portavoz del sindicato. Vicente, el primo de Maricarmen, ha expresado en Más Vale Tarde que se ha enterado de esta supuesta propuesta a través de una periodista: "No sabía nada. No puedo hacer valoraciones porque me he enterado al llegar a la puerta del Gregorio Marañón".
"Lo que me gustaría señalar es que Urbagestión ha tenido ofertas a lo largo de los últimos meses para adquirirles la vivienda y la empresa no ha hablado ni ha querido entrar en ninguna negociación. Habrá algún motivo que desconozco por la que Urbagestión ahora ha establecido esta estrategia", añade Vicente.
En este mismo comunicado, la empresa dice que "un asunto de empresa ha pasado a afectar" a las vidas privadas de algunos trabajadores, quienes "no tienen responsabilidad alguna en las decisiones de la dirección".
"La empresa pide respeto a la legalidad vigente y que cesen las amenazas y coacciones hacia los trabajadores de la empresa. Urbagestión reitera que no es un fondo de inversión, sino una pequeña empresa madrileña, y que ha actuado siempre dentro del marco legal vigente, con amparo judicial y respetando las resoluciones de los tribunales", sentencia.
Cuatro intentos de desahucio
Maricarmen tenía 17 años cuando entró por primera vez en aquella vivienda. Este miércoles, después de cuatro intentos de desahucio, tuvo que salir por la puerta con una certeza que nunca imaginó: aquella casa ya no es suya. La historia empezó mucho antes. En 1956, su padre firmó un contrato de alquiler de renta antigua. Su madre ni siquiera aparecía en él. Entonces, explica el abogado Javier Rubio, de CAES Abogados, las mujeres no tenían los mismos derechos para figurar en este tipo de contratos.
Cuando murió su padre, la madre de Maricarmen se subrogó en el alquiler. Vivió allí hasta su muerte, en 2005. Después llegó el turno de su hija. Pero la ley tenía un límite. "Al fallecer el padre, se subrogó su madre, que falleció en el año 2005. A partir de ahí, ella ya no podía seguir subrogándose por más de dos años, porque se la consideraba segunda subrogación", explica Rubio.
Durante años, nada cambió. Los propietarios se sucedieron y Maricarmen siguió viviendo en la casa. Hasta que en 2018 el edificio fue comprado por Renta Corporación. Entonces llegó una oferta que para ella era imposible: más de 200.000 euros para quedarse con la vivienda
"Sabían desde un principio que yo esas cantidades no las podía pagar", cuenta Maricarmen. En 2020, el edificio volvió a cambiar de manos. Lo adquirió Urbagestión y, con el nuevo propietario, llegó otra subida: el alquiler se triplicó. Maricarmen tampoco pudo agarrarse a su discapacidad para evitar la pérdida de la vivienda. Tiene reconocida una discapacidad del 50%, pero la legislación establece, en determinados supuestos, un umbral superior.
"La excepción que se necesita para que tenga carácter vitalicio, teniendo en cuenta que es hija y no es cónyuge, es una discapacidad superior al 65%. En este caso no se cumple porque tiene únicamente el 50%", explica Azucena Martín, de Asoban Asociados. El conflicto acabó en los tribunales. También llegó al Tribunal Supremo, que terminó dando la razón a la propiedad.