Más de uno tiene los pelos de punta tras la advertencia del ecólogo del CSIC Fernando Valladares: este es el verano “más fresco de lo que nos queda de vida"; una frase funesta, sobre todo después de esta ola de calor intensa y que parecía no tener un final a la vista. Y es que la cantidad de muertes causadas por estos veranos tan intensos ha crecido exponencialmente estos meses. Que cada año se vislumbre peor debería preocupar a más de uno.

El Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), dependiente del Ministerio de Sanidad, se ha encargado de contabilizar las muertes producidas por las temperaturas a lo largo de los años en España. Tanto frías como calientes. laSexta ha hecho un análisis de los datos de los últimos cinco años y se ha encontrado con que, a pesar de que hubo una disminución en las muertes durante los últimos dos años, estas se han disparado súbitamente en lo que llevamos de verano.

Estudiando el periodo que comprende desde el 1 de junio hasta el 21 de septiembre de cada año, en el 2018 se registraron 1.610 muertes atribuibles a las altas temperaturas y estas aumentaron levemente a 1.619 en el siguiente periodo. Sin embargo, estas comenzaron a disminuir en el 2020 cuando se registraron 1.569, y continuaron su descenso en el 2021 con 1.442.

Pero luego llegamos a este fatídico verano, y en menos de dos meses hemos superado todas las cifras anteriores; con 1.719 muertes hemos tenido 277 más que todo el periodo del año pasado, por lo que el resto de este verano se pinta bastante gris.

Sin embargo, hay que recordar que el clima es algo cambiante y que el calentamiento global se manifiesta de diversas formas además de con calor. En el 2015 hubo más muertes que en todos los años anteriormente mencionados, con 2.477 muertes en su conteo.

Pero, esto no contradice las advertencias de los científicos expertos en el cambio climático. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de la ONU publicó recientemente un informe en el que informaban que el pico de emisiones debe alcanzarse en un plazo de tres años para mantener el umbral, considerado como "sostenible", de 1,5 grados de calentamiento.

Otros científicos tienen una predicción un poco más optimista —pero no por ello menos aterradora— de 7 años hasta alcanzar un punto de no retorno. Con proyectos como Climate Clock que proyectan la cuenta regresiva alarmante. Además, la campaña se ha expandido hasta colocar un reloj gigante en Nueva York para concienciar a la ciudadanía.