Caso Plus Ultra

Todas las explicaciones que Zapatero debería dar y aún no ha dado

El contexto El expresidente sigue sin despejar los indicios de corrupción que se ciernen contra él e ignora los cuatro escritos de confesión que nublan su horizonte judicial.

José Luis Rodríguez Zapatero José Luis Rodríguez ZapateroAgencia EFE
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La primera comparecencia pública del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero no ha despejado ninguna de las sospechas de corrupción que le acorralan desde hace meses y consolidan la tesis de que el exdirigente socialista vive en una realidad paralela, ajeno al cerco judicial que se estrecha cada día.

Zapatero sigue instalado en la casilla de salida, negando todas las evidencias, obviando todo lo que ha pasado en los últimos dos meses e ignorando que, esta misma semana, cuatro escritos de los principales personajes de la trama de tráfico de influencias en las que está investigado han fulminado, con confesiones más o menos explícitas, su desfallecida estrategia de defensa, centrada exclusivamente en lograr la nulidad del procedimiento.

En la Audiencia Nacional y en la Fiscalía Anticorrupción recelan de las exhibiciones mediáticas como la protagonizada este jueves por el expresidente y cunde la idea de que, lejos de consolidar una estrategia de defensa creíble, su cascada de negativas, excusas y evasivas perjudica más que beneficia al expresidente.

El marrón de las joyas

De todos los problemas que tiene que afrontar, el de las joyas es el que más impacta en la quebrada reputación de Zapatero. El juez José Luis Calama lleva 37 días esperando la explicación sobre su origen que el investigado prometió ofrecerle en el plazo de "una semana o diez días". Lo único que ha recabado el instructor desde entonces es una difusa explicación según la cual, a pesar de que el centenar de piezas incautadas vale al menos 1,3 millones de euros, se trata de "un regalo de cortesía, personal, sin uso ni destino y sin afán patrimonial".

"Las joyas estaban ahí", explicó Zapatero, como si alguien se las hubiera puesto sin su permiso en la caja fuerte de su despacho, y como si su secretaria, Gertrudis Alcázar, no hubiera accedido a facilitar el código que facilitaba su apertura únicamente bajo la amenaza de los agentes que ya se disponían a reventarla.

Los sospechosos informes

El salto cualitativo que los investigadores del caso Plus Ultra consideran que se ha producido esta semana estriba en dos confesiones de Julio Martínez Martínez, el socio, amigo, compañero de running y presunto testaferro del político leonés.

La primera le presenta como el jefe en la sombra de Análisis Relevante, la empresa pantalla, según el juez, que camuflaba con supuestos informes sobre geopolítica y coyuntura económica las mordidas que la trama, presuntamente, cobraba por hacer favores a todo tipo de empresas. Zapatero sigue defendiendo su papel como "consultor externo" pero Óscar Sánchez, el accionista minoritario de la compañía, reconoció en el Senado que los informes los escribía él a partir de "fuentes abiertas".

Acogotado por el rastro del dinero, Zapatero tiene que explicar por qué cobró por esos informes con párrafos copiapegados de Google 490.780 euros, cantidad que coincide milimétricamente con el 1 por ciento del rescate de Plus Ultra, descontada la comisión para su amigo y socio. O por qué la empresa de sus hijas, Whatthefav, percibió de esta misma sociedad 249.755 por la maquetación, el diseño y la inclusión de infografías en esos análisis, a razón de 3.000 euros el encargo.

Eso fue así entre 2019 y 2022 porque en su declaración judicial del martes, Julio Martínez aportó otro dato demoledor para Zapatero. Análisis Relevante continuó pagando a la empresa de Laura y Alba Rodríguez Espinosa durante tres años, entre 2022 y 2025, a pesar de que ya no les hacían ningún tipo de trabajo. "Era una especie de iguala que habíamos convenido", intentó explicar.

También brillan por su ausencia las razones sobre los pagos de Inteligencia Prospectiva, una empresa propiedad de los hermanos venezolanos Amaro Chacón, cuya sede en el paseo de la Habana de Madrid se había esfumado cuando en mayo pasado recibió la visita de los agentes de la UDEF. La sociedad pagó 380.298 euros a Análisis Relevante por los supuestos informes y 561.440 euros a la empresa de las hijas de Zapatero por servicios de marketing, desarrollo de su web y la confección de un vídeo corporativo que todavía se puede ver en Internet.

Martínez asegura que su amigo "quedó fuera del accionariado y de los órganos formales de la empresa", a pesar de que era él quien "lideraba" el proyecto y se ocupaba de todo lo relacionado con "la estrategia y captación de clientes". Así lo prueban, según el sumario, dos documentos excel llamados "lista AR OK.xlsx" y "direcciones email JM", con una relación de potenciales pagadores, que Zapatero envió al chat grupal de la compañía.

El rescate y las mordidas

La segunda revelación de Julio Martínez que deja muy tocado el futuro procesal de Zapatero ha sido reconocer que el expresidente sí participó en el rescate de la compañía aérea Plus Ultra y que cobró por él, primero 5.000 euros al mes durante un año y después 530.000 euros como prima de éxito, lo que equivale al uno por ciento de los préstamos de 53 millones que el Fondo de Ayudas para Empresas Estratégicas de la SEPI concedió en marzo de 2021.

Al testimonio de Martínez se suman los del presidente de Plus Ultra, Julio Martínez Sola, y el consejero delegado, Roberto Roselli, que han anunciado al juez su disposición de aportar al procedimiento los mismos mensajes con el accionista principal de la compañía, Rodolfo Reyes, con los que el expresidente quiere anular la causa aduciendo que el servicio aduanero de Estados Unidos los consiguió de forma ilegal.

Los mensajes, que Zapatero no ha explicado más allá del "no, no y no" con que se defendió en su entrevista en RTVE, dejan claro que el mandatario español se había montado una "finance boutique" y que los pagos se hacían para gratificar sus influencias en varios países. "Por ahí vendrá la mordida", decía Martínez Sola, el empresario que celebró con ostras y champán la concesión de los préstamos una semana antes de que los aprobara el Consejo de Ministros.

El expresidente también se desvincula de la creación de la empresa Idella Consulenza Estratégica, radicada en Dubái, con la que se quiso efectuar el pago de la supuesta mordida, pero Martínez Sola explica en su escrito al juzgado que finalmente optaron por abonarlo a través de tres empresas de Julio Martínez: la propia Análisis Relevante, Voli Analítica y Iot Domotic Europe. El mismo ‘Julito’ redondeó la explicación en su declaración del martes, cuando afirmó que fue el propio Zapatero quien pidió diferir esos pagos en el tiempo y diluirlos en tres empresas diferentes.

Los negocios en Venezuela

Tampoco ha dado el investigado ninguna explicación sobre sus negocios en Venezuela, reconocidos directamente ante el juez por Julio Martínez, que confesó que su interlocutora era la actual presidenta encargada, Delcy Rodríguez, y que él actuaba como una especie de "correveidile" entre Zapatero y sus clientes.

El escrito de Martínez Sola detalla trabajos para Plus Ultra en Venezuela de lo más variopinto: desde la obtención de permisos para vuelos humanitarios hasta la venta de material de aviones retirados o el aplazamiento de una deuda de combustible, pasando por gestiones con un turoperador polaco para poner en marcha vuelos chárter hasta Isla Margarita.

El juez Calama también espera una explicación sobre la labor de mediación que Zapatero realizó para que la Corte Constitucional de Bolivia paralizara una multa de 107 millones a una cementera del Grupo Gloria. Para ello, llegó a reunirse con el presidente del país, Luis Arce, y con los ministros de Economía y Justicia. Los pagos se hicieron a través de la consultora peruana Focus Social Research con el argumento de que el expresidente les asesoró verbalmente para abrir una sucursal en España.

Con este panorama, los investigadores cada vez tienen menos dudas de que Zapatero vivía en una dualidad crónica: por la mañana se vestía de Nelson Mandela para gestionar la liberación de presos políticos en Venezuela y por la tarde ejercía de implacable lobista capaz de realizar cualquier gestión a cambio de una buena remuneración.

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