Debate abierto

De los temblores de Merkel al moratón de Trump: ¿la salud de los presidentes, asunto privado o de Estado?

El contexto En el Congreso, Álvarez de Toledo ha pedido "desclasificar" el historial médico de un bulo haciéndose eco de un bulo contra el presidente del Gobierno. El líder socialista ya lo ha desmentido.

A la izquierda, Donald Trump; a la derecha, Angela Merkel
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La petición de Cayetana Álvarez de Toledo a Pedro Sánchez en el Congreso de los Diputados ha puesto en el foco el asunto de la salud de los presidentes del Gobierno. El asunto de si deberían informar acerca de su estado físico y de si padecen algún tipo de enfermedad. Todo, tras la frase de la diputada pidiendo "desclasificar" el historial médico del líder socialista en la sesión de la Cámara Baja.

En un bulo que el presidente del Gobierno ha desmentido ya y que ha abierto el debate sobre si se debe o si no se debe informar de cualquier problema de salud a la ciudadanía. Porque en España no es necesario. Porque hay en muchos más países en los que tampoco lo es. Pero es un tema que mismamente Donald Trump ha usado en no pocas ocasiones para mermar a sus adversarios políticos.

Que ha usado como arma contra Hillary Clinton y contra Joe Biden. Un demócrata al que esos problemas de salud y esas informaciones sobre su historial médico persiguieron durante toda su legislatura. Ahora, cosas de la vida, acechan a Trump en su presidencia, preocupando por si dieta y por algunas marcas como moratones que trata de disimular. Con dudas que disipa de aquella manera: "No tomes aspirina si no quieres tener un moratón".

Desde los 80, desde Ronald Reagan, los inquilinos de la Casa Blanca se someten a un chequeo médico anual que, eso sí, no es ni obligatorio ni público. Todo, para mostrar que tienen una salud de hierro.

Una que no disfrutó el expresidente francés François Mitterrand. Decidió informar cada seis meses de su estado de salud... mintiendo. Durante 14 años de mandato ocultó a la ciudadanía su cáncer de próstata.

Algunas veces los problemas saltan a la vista, como las famosas gafas de Emmanuel Macron o los temblores de la canciller Angela Merkel. Ella, en un escueto comunicado, se limitó a decir que se encontraba "bien", considerando todo dentro del ámbito privado.

Ahora es Sánchez el que se ve inmerso en un bulo. En uno que ha desmentido con un contundente mensaje: "La ultraderecha y la derecha ultra llevan anunciando el fin de este Gobierno desde el primer día. Ahora, además, difundiendo bulos sobre mi salud".

"La máquina del fango funciona siempre igual: lanzan el bulo desde un pseudomedio, sus diputados lo amplifican y sus tertulianos enfangan la conversación pública. No padezco ninguna enfermedad cardiovascular, pero si fuese así no habría ningún problema. Hay millones de personas que la padecen y llevan una vida normal gracias a los servicios públicos que ustedes desmantelan", ha afirmado el presidente.

Y ha sido más claro: "Si su única forma de hacer oposición es la mentira, es que lo estamos haciendo realmente bien. Queda Gobierno para rato".

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