En un país cada vez más polarizado. La presidenta interina de Bolivia ha formado un gabinete sin la presencia de indígenas, que representan, al menos, el 40% de la población.

"La designación de un gabinete totalmente blanco con algunos mestizos en el mismo es un error de una política con escasa experiencia de gestión", explica Carlos Malamud, investigador principal del Instituto Elcano.

Jeanine Áñez ha llegado al Gobierno con una clara protagonista: la Biblia. "Es muy significativa para nosotros", manifiesta Áñez.

Previamente, ha borrado tuits como uno en el que llamaba "pobre indio" a Evo Morales u otro en el que tildó de "satánicos" a los indígenas.

"Hay mucho racismo desde todos los puntos de vista y esto se refleja todavía en la sociedad y en la política", añade Malamud.

Durante su autoproclamación como presidenta, junto a Áñez estaba Luis Fernando Camacho, también con una gran Biblia. "Al señor Camacho se le presenta muchas veces como el Bolsonario boliviano", apunta Malamud.

"No pertenece a ningún partido político pero sí moviliza a unos sectores que son ultraradicales y ultracatólicos", asegura Anna Ayuso, investigadora senior para América Latina de Cidob.

Tras las acusaciones de fraude electoral, Camacho ha liderado las protestas contra Evo Morales. La fuerte tensión en el país ha desembocado, según algunos expertos, en un golpe de Estado.

Sí hubo un pronunciamiento militar, con lo cual estamos hablando de una ruptura de la constitucionalidad, por lo tanto, podemos hablar de un golpe", ha destacado Anna Ayuso.

Áñez, sin embargo, lo niega: "No hay un golpe de Estado en Bolivia". Ha asegurado que habrá elecciones en Bolivia, pero todavía no hay fecha.