Belgrado vivió por segundo día consecutivo una noche de disturbios al salir miles de personas a las calles para expresar su malestar con la gestión de la pandemia del coronavirus por parte del presidente serbio, Aleksandar Vucic.

La Policía, que salió con cientos de antidisturbios y también carros blindados, usó grandes cantidades de gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes. Según la prensa local, entre los manifestantes había opositores liberales, jóvenes, familias pero también extremistas de derechas.

Los más radicalizados lanzaron piedras, bengalas incendiadas y otros artefactos contra los agentes, según pudo constatar un fotoreportero de EFE-EPA. Así, grupos de manifestantes rompieron las barricadas de metal y lanzaron bengalas contra las puertas del Parlamento. Según el canal de noticias regional N1, varias personas sufrieron heridas en diferentes choques entre la Policía y los manifestantes.

El ministro del Interior, Nebojsa Stefanovic, calificó los incidentes como "pura violencia y el intento de asumir el poder sin la voluntad del pueblo con violencia y destrucciones". Hacía así referencia a las acusaciones lanzadas por Vucic de que la oposición extraparlamentaria quiere aprovechar la crisis del coronavirus para disputar el poder al Gobierno.

Según el ministro, diez agentes sufrieron heridas, uno de ellos de gravedad al sufrir fracturas en ambas piernas. Al mismo tiempo, circularon imágenes en redes sociales en las que se ve como un hombre es brutalmente golpeado por varios agentes.

Las protestas se producen un día después de una violenta manifestación en Belgrado como reacción al anuncio de un toque de queda para este fin de semana. En una declaración ante la prensa, Vucic pareció dar marcha atrás a la idea, diciendo que el Gobierno aún debía estudiar la posibilidad. Serbia ha registrado hasta ahora más de 17.000 contagios y más de 341 fallecidos, con una fuerte tendencia al alza, mientras que los hospitales del país están cada vez más desbordados.