Guerra en Oriente Medio
Negociaciones al borde de un ataque de nervios: Irán juega sus cartas ante un Trump nervioso entre la paz o volver a atacar
Los detalles JD Vance retrasa su viaje a Pakistán e Irán no confirma si asistirá a unas horas para que arranque la nueva ronda de negociaciones entre EEUU y Teherán para acabar con la guerra. Eso sí, ambos ponen sus máximos: Trump quiere Ormuz abierto y los iraníes seguir enriquecer uranio.

Resumen IA supervisado
A pocas horas de que expire el plazo de alto el fuego impuesto por Donald Trump, las negociaciones de paz entre Estados Unidos e Irán están en un punto crítico. Ambas delegaciones, que deberían reunirse en Islamabad, Pakistán, aún no han confirmado su presencia. Trump ha advertido que su Ejército está listo para actuar si no se llega a un acuerdo. Por su parte, Irán mantiene una postura desafiante, sin confirmar su participación en las conversaciones y preparando nuevas estrategias. Estados Unidos exige la apertura del estrecho de Ormuz y la entrega de uranio, mientras Irán demanda el cese de ataques y compensaciones. El acuerdo parece lejano, con ambas partes firmes en sus posturas.
* Resumen supervisado por periodistas.
A solo unas horas de que acabe el plazo impuesto por Donald Trump para el alto el fuego con Irán, cuando queda muy poco para que ambas partes se den cita este miércoles en Islamabad, Pakistán, para continuar con las negociaciones de paz, todo puede pasar. Estados Unidos e Irán se miran de reojo, esperando a que el otro dé el primer paso.
Y así estamos. Esperando. Porque ni la delegación de Irán ni la de Estados Unidos, con el vicepresidente JD Vance a la cabeza, han puesto rumbo a Pakistán. Recordemos que se suponía que este miércoles iban a acudir hasta Islamabad para retomar las conversaciones con esta guerra que empezó con los bombardeos de EEUU e Israel sobre Teherán, el sábado 28 de abril, y que ya se extiende por Oriente Medio y la zona del golfo Pérsico.
Seguimos a la espera, y Pakistán también, de que ambas partes confirmen si se van a sentar en la mesa del diálogo. Aunque Trump ya ha dicho que su Ejército está listo para volver a la guerra. "Estamos listos para actuar. El Ejército está deseando entrar en acción", ha señalado el magnate que ocupa la Casa Blanca.
Este miércoles, cuando queden diez minutos antes de las 14:00 horas de la tarde, expirará la cuenta atrás y, por el momento, podemos decir que estas conversaciones están al borde de un ataque de nervios. Ni siquiera, están claros quiénes van a ser los interlocutores. Porque aunque Trump aseguró que su vicepresidente viajaría hasta Pakistán para negociar, JD Vance ha retrasado su partida. Tendría que haber cogido un avión en la mañana de este martes, pero ha cambiado de idea, sin que se haya fijado una nueva hora de salida hacia Islamabad.
Irán aplicando "la flexibilidad heroica"
Por su parte, Irán ha apostado por hacerse el duro. Ni confirma si va a acudir a las negociaciones ni aclara quién será su representante. Además, han vuelto a dejar claro que no están dispuestos a negociar bajo amenazas.
En principio, debía viajar el presidente del Parlamento de Irán, una persona del gusto de Trump, para dialogar con Vance. Este martes, la televisión pública iraní lo ha desmentido. Porque Irán está jugando al despiste, mientras asegura que la tregua les ha servido para preparar "nuevas cartas" con las que atacar en el campo de batalla.
Por ello, se podría decir que Irán está aplicando "la flexibilidad heroica"como técnica para negociar. Es decir, están alargando las negociaciones hasta el extremo. La última vez, Estados Unidos tardó dos años en lograr un acuerdo con Irán. Fue en 2015 y en ese momento no había una guerra en Oriente Medio.
La situación actual va a ser mucho más complicada. Trump está preocupado, pues debe conseguir un acuerdo mejor que el que lograron Barack Obama o Joe Biden para justificar la guerra. Por el momento, ha asegurado que es poco probable que "alargue más el alto el fuego".
Ambas partes siguen defendiendo posturas de máximos. Estados Unidos pide que Irán abra Ormuz y que Irán entregue sus reservas de uranio. Irán pide que se acaben los ataques, que EEUU pague lo que ha roto y que les dejen enriquecer uranio.
En resumen: las dos partes se sienten fuertes. Por eso el acuerdo parece lejano.
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