Hasta 5.000 euros
Bodas, comuniones y graduaciones: la 'cuesta de primavera' dispara el gasto de las familias
El contexto El gasto de una comunión ronda los 2.000-4.000 euros, mientras que asistir a una boda costaría unos 300-600 euros por invitado y una graduación sin grandes lujos, entre 150 y 500.

Resumen IA supervisado
Las familias españolas enfrentan una nueva "cuesta de primavera", sumándose a las tradicionales de enero y septiembre. Entre mayo y julio se concentran bodas, bautizos, comuniones, graduaciones y escapadas, lo que genera un significativo impacto económico. Según José Manuel Corrales Aznar, profesor de Economía de la Universidad Europea, estos eventos pueden costar hasta 5.000 euros por familia. La presión es mayor para quienes reciben múltiples invitaciones, lo que a menudo obliga a renunciar a las vacaciones de verano. La competencia por gastar más en cada celebración intensifica esta carga financiera, convirtiendo estos meses en un periodo de alta tensión económica.
* Resumen supervisado por periodistas.
Durante años, las familias españolas estaban acostumbradas a hablar de la cuesta de enero, marcada por los excesos navideños, o de la de septiembre, con la vuelta al colegio. Sin embargo, cada vez son más quienes suman una tercera fecha al calendario económico: la denominada 'cuesta de primavera'.
Entre mayo y principios de julio se concentran bodas, bautizos, comuniones, confirmaciones, graduaciones y las primeras escapadas antes del verano. Una cascada de compromisos sociales que, en apenas unas semanas, puede suponer un importante agujero para la economía a nivel familiar.
Según explica José Manuel Corrales Aznar, profesor de Economía y Empresa de la Universidad Europea, "hablamos de un gasto para algunas familias de hasta 5.000 euros, algo desmesurado".
El gasto de una comunión ronda los 2.000-4.000 euros, mientras que asistir a una boda costaría unos 300-600 euros por invitado y una graduación sin grandes lujos, entre 150 y 500. Añadiendo desplazamientos y alojamientos esta nueva cuesta estacional ahoga a cualquiera.
La presión económica aumenta especialmente para quienes acumulan varias invitaciones. Hay quienes reconocen tener hasta una decena de bodas en un solo año, lo que puede traducirse en miles de euros destinados únicamente a regalos y la asistencia a la celebración.
"Esto provoca que los ajustes lleguen en verano y que muchas familias no puedan irse de vacaciones, tienen que renunciar a ellas por el dinero", explica Corrales, a lo que agrega que "la presión social empuja a un gasto más desmesurado".
Cada celebración exige más invitados, más lujos y más coste, apunta el experto: "Se instala una especie de competición silenciosa para gastar más". El resultado es que mayo, junio e incluso julio se han convertido para muchos hogares en uno de los momentos de mayor tensión del año, una época que ya compite con enero y septiembre.