Isla de Tristán de Acuña

La isla habitada más remota del mundo recibe ayuda militar británica tras la sospecha de un caso de hantavirus

Los detalles El equipo, perteneciente a la 16ª Brigada de Asalto Aéreo del Ejército británico, saltó en paracaídas desde un avión RAF A400M con el objetivo de asistir a la población de la isla de Tristán de Acuña después de que un ciudadano británico presentara síntomas.

La isla habitada más remota del mundo recibe ayuda militar británica tras la sospecha de un caso de hantavirus.
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Seis paracaidistas y dos sanitarios militares británicos han protagonizado una operación inédita en mitad del Atlántico Sur para llevar ayuda médica urgente a la isla de Tristán de Acuña, el territorio habitado más aislado del planeta.

El equipo, perteneciente a la 16ª Brigada de Asalto Aéreo del Ejército británico, saltó en paracaídas desde un avión RAF A400M con el objetivo de asistir a la población después de que un ciudadano británico presentara síntomas compatibles con hantavirus, enfermedad potencialmente mortal transmitida por roedores.

La misión también incluyó el lanzamiento aéreo de oxígeno y material sanitario esencial sobre la isla, que no cuenta con aeropuerto y solo es accesible por barco. Según el Ministerio de Defensa británico, se trata de la primera vez que el Reino Unido despliega personal médico en una misión humanitaria mediante un salto en paracaídas.

La operación comenzó después de que un crucero llegara a Tristán de Acuña el pasado 13 de abril. Apenas un día después, el capitán del barco anunció el primer fallecimiento a bordo, lo que disparó las alarmas sanitarias y aceleró el despliegue de emergencia.

Hasta el 15 de abril, los pasajeros y la tripulación habían permanecido en este pequeño enclave volcánico del Atlántico Sur, donde viven apenas 221 personas. Posteriormente, uno de los visitantes comenzó a presentar síntomas compatibles con hantavirus, lo que obligó a activar una respuesta urgente para evitar un posible brote en una comunidad extremadamente vulnerable y aislada.

Para llegar hasta la isla, los militares británicos realizaron un complejo trayecto aéreo de casi 7.000 kilómetros desde Inglaterra hasta la isla Ascensión. Desde allí recorrieron otros 3.000 kilómetros sobre el Atlántico antes de ejecutar el salto sobre Tristán de Acuña.

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