Las palabras de Alberto Garzón recomendando comer menos carne han acabado generando una polémica política, y es que incluso el presidente del Gobierno quiso zanjar el tema recordando que, a él, donde le pongan "un chuletón al punto... eso es imbatible".

Sin embargo, reducir el consumo de carne es algo que ya se está valorando en Europa. La medida más ambiciosa para reducir el consumo de carne la está tomando Países Bajos, que ha anunciado que dará dinero a las ganaderías que decidan cerrar. Además, también ayudará a los ganaderos que decidan reducir el número de vacas, cerdos y demás.

Por último, cederá terreno estatal para que los animales pasten libremente y así reducir las grandes granjas intensivas, las que más contaminan.

Otra medida que ya asoma en Europa es subir el IVA de la carne. Como ejemplo, en Alemania, miembros del partido socialdemócrta y también de los verdes hacen ya presión para que el gobierno lo eleve del 7 al 19%.

Por su parte, la Unión Europea ya ha publicado informes donde plantean encarecer la carne, el paso previo a hacerlo obligatorio. Y como ya pasó con el tabaco, la publicidad de la carne tiene los días contados porque desde Bruselas se va a reducir el dinero que destina a promocionar carne roja y procesados.

Si viajamos fuera de Europa, también encontramos ejemplos de la intención de hacer descender el consumo de carne. Como se puede ver en el vídeo, en Canadá cambian las guías alimentarias, en la que la famosa pirámide de toda la vida, donde la carne está arriba como producto de consumo moderado, se ha sustituido por un plato con las proporciones que podemos comer a diario. En él, sólo un 25% del consumo diario está destinado a las proteínas, pero lo que más se recomienda son las legumbres, futos secos, huevo, yogur, pescado y tofu. La carne en este nuevo esquema es una mínima parte del consumo diario recomendado.