La violación como arma de guerra es otra de las atrocidades cometidas en Bucha, durante la invasión rusa de Ucrania. La defensora del pueblo ucraniano denuncia que cerca de 25 niñas y mujeres de entre 14 y 25 años fueron violadas sistemáticamente por soldados rusos en un sótano en Bucha.

Tras estas agresiones sexuales, 9 de ellas están ahora embarazadas. Desde Naciones Unidas se han comprometido a investigar estas denuncias de violación sexual que el propio Zelenski ha expresado esta mañana ante el Parlamento lituano. "Hemos detectado cientos de violaciones de menores, de niñas pequeñas e incluso de un bebé. Da miedo hablar de esto ahora", ha advertido el presidente ucraniano.

Además, el Gobierno estadounidense ha acusado a Rusia de cometer "atrocidades generalizadas". El secretario de Estado, Antony Blinken, ha citado el testimonio de niñas y mujeres que han sido violadas, así como el ataque a infraestructuras civiles, como un teatro o una estación de tren.

Testimonios sobrecogedores

La cadena británica 'BBC' ha recogido varios testimonios de mujeres agredidas sexualmente durante la invasión. Es el caso de Anna (nombre ficticio), que narrado como, "a punta de pistola", irrumpieron en su casa para después violarla. "Un soldado extranjero me dijo 'quítate la ropa o te mato'. No dejaba de amenazarme con matarme si no hacía lo que decía. Luego empezó a violarme", son algunas de las declaraciones de su desgarrador testimonio. Tras esto, mataron a su marido, que intentó salvarla de la agresión.

La defensora del pueblo ucraniano para los derechos humanos, Lydmyla Denisova, también ha dado cuenta de varios casos de este tipo. En este sentido, ha asegurado que las líneas de teléfono atención a las víctimas y los canales de Telegram están recibiendo testimonios de mujeres que han sido agredidas sexualmente en la guerra. "Una mujer de 25 años llamó para decirnos que, delante de ella, violaron a su hermana de 16 años en plena calle. Mientras lo hacían, gritaban 'esto le pasará a todas las prostitutas nazis'", ha apuntado al respecto.

La agencia 'AFP' también ha recogido escalofriantes testimonios de víctimas de estas agresiones. Elena (nombre ficticio) ha narrado cómo varios soldados rusos la violaron en su propia casa durante 13 horas.

Mientras la violaban, gritaban 'esto le pasará a todas las prostitutas nazis'"

La hermana de una víctima

"Fui a una tienda de comestibles. Estaba parada en la fila. Detrás de mí enteraron algunos rusos y comenzaron a hablar con los lugareños. De qué hablaron... no lo sé. Uno de ellos me señaló y dijo 'ella es 'banderovka'", ha indicado. Un termino que, ha explicado, se utiliza para señalar a los fascistas.

Después, y tras escucharles afirmar que la guerra había comenzado por personas como ella, trató de huir de la tienda. Apenas le dio tiempo a llegar a casa. "Entraron por la puerta detrás de mí. No tuve tiempo de coger el teléfono. En silencio me empujaron sobre la cama, me aplastaron con la ametralladora y me desnudaron", ha explicado a AFP.

Las violaciones, ha asegurado, comenzaron sobre las 15:00 horas y terminaron a las 04:00. "Casi no hablaban entre ellos. Solo me insultaron un par de veces. Me llamaron un término despectivo contra los campesinos. Luego simplemente decían 'ahora es tu turno' el uno al otro. Fue repugnante. Muy repugnante. No quiero vivir", ha asegurado en un desgarrador testimonio.

Zelenski avisa de una "nueva etapa de terror" contra Ucrania

El presidente de Ucrania ha pedido más recursos para hacer frente a la invasión de Rusia en su país y para poder acabar con el sitio de la ciudad portuaria de Mariúpol, donde advierte que se podrían utilizar armas químicas. El mandatario ha indicado que Rusia prepara "una nueva etapa de terror".

El fundador del regimiento "Azov" de Ucrania, Andrei Biletsky, en un mensaje de Telegram esta madrugada ha acusado a las tropas rusas de emplear una sustancia química en Mariúpol y herir a tres personas. En su mensaje, Biletsky denunció que Rusia usó esta sustancia venenosa de origen desconocido que fue arrojada desde un dron sobre la planta de Azovstal en Mariúpol.