¿Sucederá con Venezuela?

De Afganistán a Libia: una larga lista de naciones fallidas, el rastro detrás de cada intervención militar de EEUU

Los detalles En líneas generales, las operaciones militares estadounidenses en el mundo han tenido éxito en un primer momento, pero al largo plazo han dejado países sumidos en el caos y la inestabilidad.

Imagen de archivo de un soldado estadounidense
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Estados Unidos lleva con sus ojos puestos en Venezuela desde hace mucho tiempo. Según información desclasificada, ya estuvieron al tanto del golpe de estado contra Chávez en 2002. Pero si ampliamos el mapa, los estadounidenses han realizado intervenciones de este tipo por todo el mundo con un resultado quizás positivo para ellos, pero desde luego sus acciones solo dejaron una larga lista de naciones fallidas a su espalda.

El principal ejemplo es Latinoamérica, la zona de intervención favorita del Ejército estadounidense ya que han actuado, directa o indirectamente, hasta en 56 ocasiones. Concretamente, en 15 de los 20 países que componen Latinoamérica sin contar las islas del Caribe.

Las intervenciones más destacadas son algunas como la de la bahía de Cochinos en Cuba en 1961, donde fueron derrotados por el pueblo cubano. Los estadounidenses también se implicaron en Chile, en 1973, para favorecer el golpe de Estado contra Salvador Allende. En 1989, lo hacían por novena vez en Panamá capturando al dictador Manuel Noriega. Y una de las más recientes fue en Haití, en 2004. Intervenciones que de nada han servido para lograr una democracia estable en esos países, dejando una larga lista de naciones fallidas.

Pero lejos de América Latina, Estados Unidos también ha hecho algunas de sus peripecias en otras zonas del mundo. En los atentados del 11S, la Casa Blanca encontró la justificación perfecta para iniciar su cruzada en Oriente Medio. Con el beneplácito del Consejo de Seguridad de la ONU, invadieron Afganistán en octubre de 2001.

En apenas unos meses expulsaron a los talibanes del poder. Pero de Osama Bin Laden, ni rastro, algo que no solventarían hasta carios años después. Y los estadounidenses permanecieron en el país durante 20 años, hasta que Biden decidió terminar el elevado coste de su presencia en territorio afgano en 2021. El demócrata aseguró que había terminado con la guerra, pero nada más salir de la frontera el Ejército estadounidense, los talibanes, aislados en zonas periféricas y rurales, volvieron al poder tomando Kabul.

Tras Afganistán llegó Irak, otra potencia en yacimientos petroleros. La justificación de la invasión fue la ya recurrente 'liberación del pueblo' y una amenaza que nunca se llegó a demostrar: la de que el país asiático estaba desarrollando armas de destrucción masiva.

En esta ocasión, Estados Unidos se salió con la suya y terminó con la dictadura de más de 20 años de Saddam Hussein. Pero, con su caída, las instituciones y el estado colapsa. Se impuso un gobierno y la división social existente fomentó la aparición de grupos extremistas rivales. EEUU abandonó la zona en 2011 y, desde entonces, el país vive en una inestable situación política.

En ese mismo año, Estados Unidos y la OTAN entraron en el conflicto en Libia. Para Obama, estaba claro que su misión era "proteger a la gente" del país de las fuerzas de Gadafi. De nuevo, se acabó con la dictadura. Eso sí, de la voluntad inicial de los norteamericanos de democratizar el país hoy no queda nada. El país está dividido. Al oeste hay extremistas islámicos y al este un gobierno con cierto reconocimiento internacional. Y mientras, las milicias operan a sus anchas y se hacen con los recursos.

Muchos ejemplos de las fallidas operaciones militares americanas. Intervenciones que, enarbolando la bandera de la libertad, lo que persiguen son intereses económicos.

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