El Gobierno exprime las últimas horas para conseguir que dos miembros relevantes del bloque de la investidura, ERC y PNV, voten afirmativamente la reforma laboral acordada con los sindicatos y la patronal y que, ahora mismo, corre peligro de ser derogada.

La reforma ya está en vigor desde finales del mes pasado pero el real decreto ley ha de ser convalidado este jueves y ahora mismo las cuentas son tan endebles que podrían tumbar el proyecto estrella del Ejecutivo de Pedro Sánchez.

El presidente, de viaje oficial en Emiratos Árabes Unidos, ha asegurado que intentará "hasta el último minuto" convencer a los republicanos y a los peneuvistas para que se sumen al acuerdo social. Sin embargo, las posturas siguen muy alejadas y la ERC de Gabriel Rufián cree que la reforma laboral se queda corta y el PNV de Aitor Esteban apuesta por fijar la prevalencia de los convenios colectivos autonómicos.

"Estamos hablando de convalidar un acuerdo de país. Hemos hecho los deberes", ha aseverado Sánchez desde Dubái. "Es un buen acuerdo para España que trasciende siglas e ideologías", ha subrayado, insistiendo en que cree que la reforma podría ser un "espacio de encuentro entre los grupos parlamentarios".

Pero el Gobierno se niega a tramitar el real decreto ley como proyecto de ley para evitar cambios en su articulado y que la patronal, con una fuerte división interna, se salga del acuerdo. A pesar de esto, Sánchez se muestra "confiado" en que salga adelante con la vicepresidenta segunda y muñidora del acuerdo con el Diálogo social, Yolanda Díaz, y el ministro de Presidencia, Félix Bolaños, al frente de las conversaciones con ambos socios destacados.

El Ejecutivo ayer sumó dos apoyos relevantes: el de los dos diputados de Más País, la formación de Iñigo Errejón, y el voto de Compromís, unos votos que suman presión para que otras formaciones de la izquierda del hemiciclo se sumen a la reforma laboral que, de no ser convalidada, supondría una vuelta al marco de relaciones laborales impuesto por Mariano Rajoy.

Este miércoles también se ha dado a conocer el 'sí' de los cuatro diputados del PDeCAT, como ha explicado el diputado Ferran Bel. "El contenido del acuerdo, en términos generales, lo vemos positivo", ha manifestado, asumiendo también que la no aprobación de este acuerdo entre sindicatos, patronal y Gobierno "supondría un golpe mortal al diálogo social sin precedentes en el ámbito español e internacional".

"La reforma está en vigor"

Yolanda Díaz ha insistido en que estará negociando "hasta el último minuto" y ha vinculado la reforma en vigor a que "solo en enero el 15% de las contrataciones hayan sido indefinidas", un porcentaje superior al de meses atrás. "La reforma está en vigor y quienes voten en contra tendrán que explicar por qué restan derechos a los trabajadores", ha dicho a la entrada a la sesión de control al Gobierno en el Congreso.

Pero Rufián insiste en que su formación sigue en el "no" y que la pelota está en el tejado del Gobierno. Ellos, asegura, no aceptan "trágalas" y que "se pasó de frenada quien prometió algo que no ha hecho".

A la salida de la sesión de control al Gobierno la vicepresidenta ha enviado un recado a los republicanos: "Hay tiempo. Quedan 24 horas. Hemos planteado propuestas dentro del diálogo y no hemos recibido respuestas. Instamos a ERC a negociar", ha asegurado.

Díaz y Bolaños se han reunido durante 30 minutos en la zona de Gobierno del Congreso de los Diputados, con el objetivo de coordinarse e intensificar las negociaciones en las últimas horas.

Los nueve votos de Ciudadanos se han convertido en cruciales para sacar adelante la norma, aunque su apoyo aleje a la izquierda y dé peso a su argumento de que esta es una reforma laboral descafeinada. También los diputados de Unión del Pueblo Navarro, que siguen dudando entre dar apoyo a la reforma o decantarse por la abstención. Con todo, según Sánchez en corrillo con periodistas que acuden a su viaje oficial, no creen que el resultado de la votación -con Ciudadanos y sin ERC y PNV- vaya a afectar a la estabilidad de la legislatura. Una estabilidad, dice el presidente, que está "garantizada".