En las últimas horas todas las miradas han estado puestas en el presunto envenenamiento de Roman Abramovich y sus negociadores durante una reunión llevada a cabo en Kiev. "Los miembros de la delegación ucraniana están bien. Estuve en contacto con uno de ellos y dijeron que la historia era falsa", ha sentenciado el jefe adjunto de la Presidencia ucraniana, Ihor Zhovkva, en unas declaraciones ofrecidas al programa 'Newshour' de la 'BBC'.

Además, el diputado y uno de los negociadores Rustem Umerov, publicaba un mensaje en su cuenta oficial de Twitter: "Estoy bien. Esta es mi respuesta a todas las noticias amarillas que se están difundiendo. Por favor, no confíes en ninguna información no verificada. También tenemos una guerra informativa en curso".

Según informó el medio norteamericano 'The Wall Steet Journal', el oligarca ruso y dos negociadores ucranianos más que han participado en estas reuniones por la paz se habían visto afectados por síntomas compatibles con el envenenamiento, como ojos rojos, lagrimeo constante y doloroso y descamación de piel en sus caras y manos.

El diario británico 'The Guardian' incluía que Abramovich incluso perdió la visión durante algunas horas y tuvo que ser atendido en una clínica turca. En ese momento, el asesor presidencial de Ucrania, Mikhailo Podoliak, ya tachó esta información de "especulación" y aseguró que todos los negociadores ucranianos estaban en perfecto estado de salud.

No obstante, desde el gobierno ucraniano están dando una de cal y otra de arena. El ministro de Asuntos Exteriores ucraniano, Dmytro Kuleba, a través de unas declaraciones ofrecidas al portal web 'Ukrania24', aconsejó a la delegación de su país que participa en las negociaciones de paz con Rusia en Turquía "no comer ni tocar nada" porque "lo mejor es que eviten tocar cualquier tipo de superficie".