Colas kilométricas en Madrid

The Legend of Zelda, el retorno del 'GOAT' de los videojuegos: Ocarina of Time se reinventa con un remake y desata la locura en España

Los detalles El para muchos mejor título de toda la historia está de vuelta con una puesta al día en Nintendo Switch 2, actualizando un clásico atemporal que ha formado grandes colas en el país esperando a hacerse con el juego. Algunas tiendas abrieron incluso en la medianoche del miércoles al jueves.

Link, con la Espada Maestra
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Hablar de The Legend of Zelda: Ocarina of Time no es hablar de un simple videojuego. No es hablar de un producto más dentro de la industria. Hablar de The Legend of Zelda: Ocarina of Time es hablar, simplemente, del videojuego. Así, sin más. Es hablar del para muchos mejor título jamás habido. Del 'GOAT'. De un cartucho aparecido en Nintendo 64 que rompió con todo lo que había anteriormente. Que hizo historia. Que, en ese noviembre de 1998, elevó más si cabe la figura de Shigeru Miyamoto y la mítica y mística alrededor de Nintendo. Ahora, casi tres décadas después, la leyenda está de vuelta en Nintendo Switch 2.

Lo está gracias a un remake. Uno por y para los adultos que eran niños en 1998 y por y para la nueva generación. Para los que no lo jugaron en su día descubran el motivo por el que Ocarina of Time está considerado el mejor videojuego de la historia. Por el que muchos ven en esta obra la Capilla Sixtina hecha cartucho. Para revivir o vivir por primera un título de esos que dejan huella. Que no se olvidan. Que permanecen en la memoria de todos y cada uno los jugadores que vivieron la aventura del Héroe del Tiempo.

Porque esto no es un videojuego más. Es Ocarina of Time. Es una obra que conllevó el salto a las 3D de una franquicia que marcó un antes y un después en las aventuras en 2D. En esa vista isométrica y libertad de The Legend of Zelda de 1986. En ese mundo de Hyrule repleto de color de A Link to the Past. En esa historia de un mundo que forma parte del folclore habitual del mundo de los videojuegos. Y a pesar de a muchos se les atasca el paso a las tres dimensiones, Nintendo dio en el clavo en absolutamente todo.

Un juego revolucionario

Introduciendo el llamado 'Z-Targeting' para fijar enemigos y para hablar con aliados que se encontrasen cerca del protagonista. Con un sistema de asignación de objetos a los botones C Abajo, C Izquierda y C Derecha. Con un salto automático que servía para obtener esas cinco rupias en el Bosque Kokiri y con un diseño de mapas y de mazmorras que a día de hoy, casi tres décadas después, sigue siendo digno de estudio. Todo, para aupar a lo más alto a la aventura de Link.

A la travesía del Héroe del Tiempo. A un camino inolvidable con una secuencia de introducción en al que, como suele ser costumbre en la saga, Link está dormido. Dormido y soñando. Vislumbrando algo de lo que puede ser que le depare el destino. Entonces, Navi. El hada. Quien aconseja, ayuda y enerva con ese 'Hey, listen' que todavía resuena en muchas cabezas. Como también resuenan las melodías. Una música que forma parte del todo con composiciones antológicas como la de Gerudo Valley y con un instrumento, la ocarina, clave en todo el juego.

Ahora todo eso está de vuelta. Lo está casi tres décadas después, para conmemorar el 40 aniversario de una franquicia que reluce como nunca antes con Breath of the Wild, Tears of the Kingdom, una película de acción real con fecha de estreno para 2027 y un remake de Ocarina of Time que supone volver a un título que marcó un antes y un después en la historia de los videojuegos. Que, en su versión de Nintendo 64, se siente incluso como un juego 'de ahora'.

Renovación visual y jugable

De los que pocos cambios necesitan para lucir y destacar entre gigantes y mundos de kilómetros y kilómetros de extensión. Y es justo lo que ha hecho Nintendo. Renovar la experiencia de 1998. Pasarla por un motor gráfico extraordinario y mezclarlo además con el espectáculo de marionetas para el diseño de los personajes. Ahora, a diferencia de lo sucedido hace 28 años, Link no salta solo. Link es capaz de correr. Link es capaz de mirar a su alrededor con un doble stick analógico que sí existe en Switch 2.

Y sí, también es capaz de equiparse las botas de hierro sin tener que estar entrando en el menú para quitarlas y ponerlas. Bien saben de qué va todo esto los que experimentaron en su día el Templo del Agua. Y bien saben lo que era enfrentarse al ya de por sí laberíntico tercer templo y sexta mazmorra del juego.

Son parte de las novedades que introduce este remake, como también han puesto la opción de silbar, tararear o tocar cualquier instrumento para las canciones de la ocarina en vez de poner los comandos en cuestión. Son mejoras en la calidad de vida de un juego que es lo que fue en su día el clásico de Nintendo 64: un imprescindible.

Largas colas para hacerse con el juego

Los fans lo saben. Lo saben en esa mezcla entre ilusión y nostalgia, entre vivir por primera vez una aventura o revivirla. Así estaba Madrid. Así estaba una conocida tienda en la Calle Preciados. Llena. Llena en tarde del 4 de noviembre. Esperando a que, a la medianoche, abriera sus puertas en un acontecimiento que pasa en contadísimas y en muy especiales ocasiones. Ocarina of Time bien lo merece.

Y no solo en España. Porque la pasión por el clásico atemporal de Nintendo se vivió también en Reino Unido y en EEUU, con Nueva York y San Francisco como exponentes del entusiasmo 'zeldero'. Y en Ciudad de México, lo mismo.

Porque Ocarina of Time no es cualquier videojuego. No es un simple videojuego. Es algo más. Es un clásico. Es historia de una industria con cada vez más años a sus espaldas que sigue reconociendo como ha de reconocerse esa obra de 1998. Ahora, casi tres décadas después, la leyenda renace en Nintendo Switch 2.

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