El rey emérito Juan Carlos I ha abandonado España. La carta en la que informa de su decisión no solo ha causado un gran revuelo entre la opinión pública —además de todo tipo de reacciones entre los líderes políticos—, sino que plantea una incógnita que ha ido creciendo con el paso de las horas: ¿dónde está el emérito?

Fuentes portuguesas como la cadena Televisao Independente (TVI) y el Diário de Noticias sitúan a Juan Carlos I en la localidad de Estoril, ubicada en el municipio de Cascais (distrito de Lisboa). Una decisión que cobraría sentido si atendemos a la biografía del rey emérito, puesto que pasó buena parte de su infancia y juventud allí.

De hecho, la relación de Juan Carlos I con Estoril se remonta a otro abandono de España, pero en este caso de su padre, Juan de Borbón. Este aristócrata, que nunca llegó a rey, se marchó de España en 1931 tras la proclamación de la II República. Y fue en Portugal donde crió a su hijo Juan Carlos I que, tras 57 años viviendo en Zarzuela, ahora podría haber tomado la misma ruta que su progenitor.

Estoril: el cinematográfico hogar de aristócratas

La localidad de Estoril se encuentra a tan solo 25 kilómetros de la capital portuguesa y está conectada con Cascais mediante un paseo marítimo que deja consigo unas impresionantes vistas del océano Atlántico. Estoril es sinónimo de lujo: se trata de una ciudad que auspició a diversos aristócratas y nobles del siglo XX, especialmente españoles e italianos.

Umberto de Saboya, los Windsor, Lord Byron e incluso la familia Patiño han ostentado propiedades en los alrededores del casino de Estoril. Sin ir más lejos, en este espacio se encuentra la villa más grande de Portugal, en la que, con Audrey Hepburn a la cabeza, se celebraron importantes fiestas de actores. Si en algún lugar se podía desayunar con diamantes, era en Estoril.

Este casino es el epicentro de la ciudad. A día de hoy todavía se organizan multitud de eventos, desde galas musicales hasta concursos de perros. No es para menos, ya que estamos hablando de uno de los más grandes de toda Europa. De hecho, este lugar de juego inspiró a Ian Fleming, creador de la saga James Bond, para escribir su archiconocida obra ‘Casino Royale’.

James Bond fue concebido a imagen y semejanza de un espía ruso llamado Dusko Popov, que pasó varios años en la ciudad portuguesa. Estoril no solo fue una buena residencia para aristócratas, sino que también supuso el escondite perfecto para multitud de espías ingleses y alemanes durante la II Guerra Mundial.

Ian Fleming también vivió en Estoril y absorbió sus espacios más llamativos para construir el universo de su obra. Desde el propio casino hasta el Hotel Palácio —uno de los más lujosos del continente—, todo encajó para retratar un mundo de juego, secretos y lujo. Algo que, en cierto modo, describe el aura que rodea a esta pequeña localidad de Cascais.

Los mejores lugares de Estoril

Más allá del misterio que rodea a la combinación de espías y nobles del siglo XX, Estoril ostenta también unos muy interesantes paisajes naturales, especialmente de costa y montaña. De todos los puntos que tiene dignos de visitar, su joya es el Cabo de Roca. Se trata del punto más occidental de la Europa Continental; es decir, no hay nada que esté más al oeste. Puede que dé algo de vértigo, pero las vistas que deja son realmente espectaculares.

Otro de los lugares destacados de Estoril es el Palacio da Pena, en Sintra. Esta tierra es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y no es para menos: conserva algunas edificaciones realmente impresionantes. Con una arquitectura de estilo romántico portugués, resulta complicado no asombrarse ante la cultura que desprende.

Y otro de los palacios más impresionantes es el de Quinta da Regaleira. Un espacio que data de principios del XX y cuyo dueño, Carvalho Monteiro, encargó al arquitecto Luigi Manini que viajase por todo el continente europeo para tomar nota de todas las corrientes estéticas que viera. Así, plasmó una mezcla de estilos que, pese a estar en cierto modo bajo la sombra del Palacio da Pena, siguen dejando una muy agradable sensación a sus visitantes.