Conflictos artísticos

Dónde debe estar el Guernica: el Gobierno Vasco y el Reina Sofía se enzarzan por la obra de Picasso

Los detalles La propuesta vasca plantea su traslado al Museo Guggenheim Bilbao para que se exhiba como un gesto de memoria y reparación directamente vinculado al episodio histórico que inspiró la obra.

El 'Guernica' de Pablo Picasso en una de las salas del Museo Reina Sofía, Madrid.
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La polémica sobre el destino delGuernica vuelve al centro del debate cultural y político en España. La emblemática obra de Pablo Picasso, creada en 1937 como respuesta al horror del bombardeo de la ciudad vasca durante la Guerra Civil, enfrenta de nuevo a instituciones por su posible traslado temporal.

Actualmente expuesto en el Museo Reina Sofía de Madrid, el cuadro es una de las piezas más importantes del arte contemporáneo mundial. Sin embargo, el Gobierno Vasco ha reactivado su reclamación para que viaje al Museo Guggenheim Bilbao, donde consideran que tendría un fuerte valor simbólico.

"Si el Guernica es de aquí, estaría bien que estuviese en el Guggenheim", dice un vecino, a lo que añade otro: "es lo que le corresponde".

La propuesta plantea su exhibición durante nueve meses al año en Bilbao, como un gesto de memoria y reparación hacia el pueblo vasco, directamente vinculado al episodio histórico que inspiró la obra.

Desde sectores sociales vascos, la idea se percibe como algo "natural", al entender que el Guernica representa un episodio clave de su historia. En esa línea, el Partido Nacionalista Vasco (PNV) defiende el traslado como un acto de reconocimiento institucional.

Por su parte, su presidente, Aitor Esteban, ha subrayado que este tipo de iniciativas forman parte de una "política útil" orientada a avanzar en acuerdos y reforzar la memoria histórica.

Un traslado "de riesgo"

No obstante, desde Madrid la respuesta ha sido clara: el traslado no es viable. El Museo Reina Sofía argumenta motivos estrictamente técnicos y de conservación ya que, según dicen, la obra, de grandes dimensiones y delicada estructura, presenta riesgos ante cualquier movimiento.

Los expertos advierten de posibles daños, como la aparición de nuevas grietas o el deterioro de los materiales, lo que justificaría su permanencia en condiciones controladas.

Eso sí, este no es un caso aislado ya que en España, el debate sobre la "repatriación" de obras de arte ha surgido en múltiples ocasiones. Un ejemplo recurrente es la Dama de Elche, cuya vuelta a Alicante sigue siendo reclamada pese a estar custodiada en el Museo Arqueológico Nacional.

Más recientemente, el conflicto por las Pinturas del Monasterio de Sijena terminó en los tribunales, con una sentencia del Tribunal Supremo que ordenó su retorno a Aragón desde Cataluña.

A nivel internacional, el caso del Retrato de Adele Bloch-Bauer I, conocido como la 'Mona Lisa de Austria', terminó con su devolución en 2006 a los descendientes de la familia judía a la que fue confiscado por los nazis.

En cambio, otras reclamaciones históricas siguen sin resolverse, como los Mármoles del Partenón, cuya devolución reclama Grecia al Reino Unido, o el Busto de Nefertiti, que permanece en Berlín pese a las demandas de Egipto.

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