La esclerosis múltiple es una enfermedad del sistema nervioso central, degenerativa, crónica y autoinmune que sufren en España alrededor de 55.000 personas y cada año se diagnostican unos 1.800 nuevos casos, según datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN). En el mundo, hay más de 2,5 millones de pacientes con esta enfermedad.

A día de hoy la esclerosis múltiple no tiene cura pero sí tratamientos cada vez más eficaces que pueden frenar el deterioro o el progreso de la enfermedad y mejorar por tanto, los síntomas y la calidad de vida de los pacientes, especialmente desde la aparición de nuevos monoclonales.

En la actualidad, no se sabe con exactitud cuáles son las causas que provocan esta enfermedad, pero sí se sabe que son varias, es decir, que sería una enfermedad multifactorial, que influyen diversos factores y no sólo uno. "Hay personas que tienen una predisposición genética y que sobre ella actúan algunos factores ambientales que podrían poner en marcha la enfermedad", afirma a laSexta con conversación telefónica el Dr. Miguel Angel Llaneza, coordinador del Grupo de Estudio de Enfermedades Desmielinizantes de la SEN.

Estos factores ambientales serían el tabaco, la falta exposición a la luz solar, niveles bajos de vitamina D, la obesidad o una dieta muy alta en sal. De hecho, en el año 2018 esta sociedad científica informaba que estos factores podrían estar implicados en el aumento de los casos de esclerosis múltiple en España en los últimas dos décadas, cuyos prevalencia se han duplicado. El 70% de los casos aparece entre los 20 y 40 años siendo la gran mayoría mujeres (75%).

"En la actualidad se desconoce la causa que produce la esclerosis múltiple aunque la mayor parte de los estudios realizados apoyan la existencia de factores ambientales que, actuando sobre individuos genéticamente predispuestos, desencadenan el fenómeno autoinmune a través del cual se desarrollan los procesos inflamatorios y degenerativos en el sistema nervioso central", según informa la SEN.

También, y entre todas estas causas o factores, explica el doctor Llaneza, algunos tipos de virus podrían estar implicados, como ya se venía estudiando desde hace algunos años. Entre ellos, el virus Epstein-Barr (VEB), un virus de la familia de los herpes que produce la enfermedad de la mononucleosis -más conocida como la enfermedad del beso- pero también otras enfermedades menos conocidas.

Relación entre virus Epstein-Barr y esclerosis múltiple

Ayer 13 de enero, se publicó en la revista 'Science' un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Harvard (que contábamos aquí) que relacionaba al virus Epstein-Barr como "la causa principal de esclerosis múltiple", tal como afirmaba su autor principal, el epidemiólogo Alberto Ascherio.

El motivo era que casi el 100% de las personas -del estudio- que habían desarrollado esclerosis múltiple, habían estado en contacto con este virus. Es decir, son portadoras de este virus porque dieron positivo en este virus, independientemente de si habían desarrollado o no la mononucleosis. El estudio no entra en este detalle.

Las conclusiones del estudio sostienen que "el riesgo de esclerosis múltiple es 32 veces superior entre los infectados con el virus de Epstein-Barr". Pero esto no significa que por haber estado en contacto con el virus vayamos a desarrollar en un futuro esclerosis múltiple. Y la razón es porque el 95% de las personas tienen contacto con el virus Epstein-Barr (y no por ello tampoco todas desarrollan la "enfermedad del beso", la mononucleosis).

Así, tal como explican desde el Hospital Universitario Clínic de Barcelona en este informe "el hecho de haber tenido una infección por este virus no es suficiente para que se desarrolle la enfermedad, pues existen datos que confirman que casi el 95% de la población general ha tenido la infección por VEB y sin embargo no desarrollan esclerosis múltiple".

Igualmente, según afirman desde Esclerosis Múltiple España (EME) en este artículo publicado en su web, "el virus Epstein-Barr es uno de los múltiples factores que participan en el desarrollo de la enfermedad, pero no significa que si tienes este virus vayas a tener esclerosis múltiple en el futuro. La clave se encuentra en el otro sentido: Si no has sido infectado por Epstein-Barr, es muy poco probable que desarrolles esclerosis múltiple". Insistimos en que en la aparición y desarrollo de esta enfermedad juegan muchos factores. "Las investigaciones siguen apuntando a una combinación de factores genéticos con otros ambientales y no solamente a un único factor", subrayan también desde la SEN.

No obstante, este estudio abre una puerta a la esperanza, a modo de prevención. Es decir, el estudio confirma, tal como ya se venía estudiando en las últimas décadas, que el virus Epstein-Barr es uno de los causante de la enfermedad (aunque no el único). Por tanto, "si finalmente se demuestra que todas las personas con esclerosis múltiple han tenido contacto con el virus, y si se demostrase que una infección vírica desarrolla la enfermedad (aunque no sea la única causa), como pasaría con cualquier infección vírica, se podría buscar una prevención en forma de una vacuna contra ese virus", explica el doctor Llaneza.

De este modo, la vacuna podría prevenir la enfermedad pero aún no existe una respuesta clara a esta pregunta. O como aseguran desde EME, "aunque no existe una respuesta clara y se necesita investigar más, se está barajando que una vacuna del Epstein-Barr pueda tener un efecto directo en la prevención de la enfermedad, dado que se entiende que actuar sobre este 'factor desencadenante' podría reducir las posibilidades de desarrollo de la EM y otras enfermedades autoinmunes".