"'Alexa' pon la televisión", "'Alexa' despiértame a las 10", y así infinidad de recados dejan millones de personas en todo el mundo que, actualmente, tienen al aparato estrella de Amazon metido en casa. Aparentemente es un lujo. Si quieres escuchar o conocer algo, Alexa se despierta y está a tu entera disposición.

Son muchos los que da por supuesto que con la política de datos de la plataforma se asegura su privacidad. Y en teoría, así es: las conversaciones que el cliente comparte con el aparto pueden ser eliminadas. "Mantenemos las grabaciones de voz y sus transcripciones hasta que el usuario decide eliminarlos", argumenta Brian Huseman, vicepresidente de Políticas Públicas de Amazon, sobre la posibilidad de borrar el historial de comandos de voz con el asistente.

Decimos 'en teoría' porque en la práctica puede que no sea tan sencillo. Eliminar el historial de 'Alexa' no afecta a toda la información que recibe el aparato durante su actividad. La razón reside en el uso que el consumidor hace de otras aplicaciones con la asistencia de 'Alexa'. "Cuando un consumidor interactúa con una skill de 'Alexa', el desarrollador de esta skill podría también mantener registros de la interacción", explica Huseman.

Ni las alarmas, los recordatorios o los mensajes enviados salen tampoco del almacén informativo de Amazon. No obstante, el dirigente de Amazon matiza: si no la nombras, 'Alexa' no se meterá en tus asuntos. "Procesar audio que no está dirigido a 'Alexa' es costoso, no proporciona ningún valor a Amazon y es perjudicial para la experiencia de nuestros consumidores", ha asegurado.

Así, Huseman ha intentado calmar a los seguidores de la asistente digital al comentar que, sin el permiso del consumidor, ningún contenido se subirá a la nube. Puede que después de esta noticia los dueños de las millones de 'Alexas' que hay repartidas en todo el mundo tengan más cuidado al usar el aparato, pues la privacidad de cada persona es tan necesaria como inevitable.