DOS FORMAS DE ENTENDER EL COCHE
Si quieres un coche porque te gusta conducir, puede que muchos coches chinos no sean lo que buscas y Mazda explica por qué
Mazda explica una de las grandes diferencias entre los coches concebidos para China y Europa: allí el mejor asiento puede no ser el del conductor.

Publicidad
Los coches chinos ya han demostrado que pueden competir con los europeos en tecnología, potencia, autonomía, equipamiento e incluso precio. Pero hay algo que no se mide fácilmente en una ficha técnica: la forma en la que un coche está pensado para ser utilizado.
Y ahí puede existir una diferencia importante. Si eres de los que compra un coche porque disfruta conduciendo, enlazando curvas o simplemente sintiendo lo que ocurre bajo las ruedas, puede que algunos modelos concebidos inicialmente para China no respondan exactamente a lo que esperas.

En China, el mejor asiento del coche puede estar detrás
La explicación la ha dado Moritz Oswald, Project Manager de Mazda en Europa. Y Mazda sabe bastante sobre esta cuestión porque sus nuevos eléctricos Mazda 6e y Mazda CX-6e tienen una importante base china gracias a la colaboración de la firma japonesa con Changan.
De hecho, Changan es uno de los grandes fabricantes chinos y ya vende sus propios coches en España.
Según explica Oswald, la diferencia fundamental está en la propia cultura del automóvil. En Europa existe una larga tradición de conductores que quieren participar activamente en la conducción. Nos gustan carreteras secundarias, coches que transmitan información a través del volante y chasis que respondan cuando aumentamos el ritmo.
En China, en cambio, el disfrute del automóvil puede estar mucho más relacionado con viajar cómodamente que con conducirlo.
Por eso el asiento más importante no tiene necesariamente que ser el del conductor. El pasajero de las plazas traseras cobra muchísimo protagonismo.

Eso explica muchas características de los coches chinos
Una vez entendida esa diferencia cultural, algunas particularidades de muchos coches desarrollados para el mercado chino empiezan a tener mucho más sentido.
Es habitual encontrarnos con batallas muy largas, muchísimo espacio para las piernas detrás, asientos traseros especialmente cuidados y suspensiones orientadas principalmente al confort.
No es casualidad que incluso fabricantes europeos como BMW, Audi o Mercedes hayan comercializado históricamente en China versiones de batalla alargada de modelos que en Europa nunca necesitaron ofrecer de esa manera.
El cliente chino valora especialmente viajar cómodamente detrás. Y eso termina influyendo en prácticamente todo el desarrollo del automóvil.
También ayuda a entender por qué algunos SUV eléctricos chinos sorprenden por su comodidad, pero pueden sentirse menos comunicativos cuando llega una carretera de curvas. No necesariamente es un defecto: simplemente el objetivo inicial era diferente.

Europa pide otra cosa al volante
El problema aparece cuando ese mismo coche cruza medio mundo y llega sin demasiados cambios a Europa.
Aquí el conductor suele exigir una dirección más precisa, menos movimientos de carrocería, una frenada fácil de modular y una respuesta del acelerador más progresiva.
Incluso aunque nunca vayas a entrar en un circuito, todas esas características influyen en cómo percibimos un automóvil durante la conducción cotidiana.
Es precisamente uno de los retos a los que se enfrentan las marcas chinas mientras ganan rápidamente peso en el mercado español.

Mazda ha tenido que adaptar sus coches chinos
El caso de Mazda resulta especialmente interesante porque permite comparar ambos mundos prácticamente dentro del mismo coche.
El Mazda CX-6e nace en China a partir del trabajo conjunto entre Mazda y Changan, pero la división europea de la marca japonesa ha realizado modificaciones específicas para adaptar el vehículo a nuestros gustos.
No hablamos únicamente de cumplir con homologaciones o requisitos de seguridad europeos. Mazda también ha trabajado en elementos como la dirección, la respuesta del acelerador, la frenada y el comportamiento del chasis.
El objetivo era conseguir que, pese a tener una importante base desarrollada en China, siguiera comportándose como esperan los clientes europeos de un Mazda.
Y precisamente ahí está una de las claves de la próxima fase de expansión del automóvil chino en Europa. Ya no basta con ofrecer más equipamiento, grandes pantallas, mucha potencia o precios competitivos.

El siguiente paso de China será aprender nuestros gustos
Los fabricantes chinos están aumentando rápidamente su presencia en Europa y cada vez conocen mejor lo que busca el comprador de nuestro mercado.
Probablemente por eso veremos coches chinos progresivamente más adaptados a Europa, del mismo modo que las marcas europeas llevan décadas modificando sus productos para satisfacer al comprador chino.
Porque la diferencia ya no está necesariamente en quién sabe fabricar mejores coches. Está en qué entiende cada mercado por un buen coche.
Para muchos compradores chinos puede ser aquel en el que apetece sentarse detrás, estirar las piernas y viajar prácticamente aislado de lo que ocurre fuera. Para muchos europeos, especialmente los que disfrutan conduciendo, el mejor asiento todavía sigue estando delante y a la izquierda.
Publicidad






