Y SEGURAMENTE HAS ACERTADO
La marca china que en cinco años ha conseguido llegar a vender más que gigantes alemanes en España
Lo que parecía una broma hace cinco años se ha convertido en el dato que más incomoda a los concesionarios de toda la vida.

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Comprar un coche chino en España sonaba raro hace un suspiro, pero los números de 2025 han dejado a más de uno sin argumentos para seguir mirando por encima del hombro al vecino que estrenaba orgulloso su nuevo Ebro. Estos números nos cuentan que se el año pasado se matricularon 106.986 vehículos de origen chino, lo que significa que uno de cada diez coches vendidos en nuestro país ya viene de allí, y la tendencia no tiene pinta de frenarse a corto plazo.

MG ya juega en otra liga
MG lideró el asalto con 45.163 unidades matriculadas, un 46,8% más que el año anterior, y esa cifra le permitió superar a Skoda mientras se quedaba a menos de mil unidades de BMW. Estamos hablando de una marca que hace un lustro apenas sonaba en España, así que el adelantamiento tiene mérito de sobra.
Su modelo estrella, el MG ZS, se colocó como el tercer coche más vendido de 2025 con 23.731 unidades, solo por detrás del Dacia Sandero y el Renault Clio. Ya compite cara a cara con los superventas europeos de toda la vida, y lo hace sin despeinarse en precio ni en equipamiento.
Desde la propia marca lo explican sin rodeos, porque su estrategia se basó en ofrecer un SUV bien equipado con siete años de garantía a un precio razonable justo cuando la competencia había subido las tarifas casi un 40% por la crisis de los chips y la pandemia. Vamos, que vieron el hueco y se metieron de cabeza mientras el resto del mercado miraba hacia otro lado, y además apostaron por concesionarios físicos repartidos por toda España para generar confianza con el comprador que necesita ver y tocar antes de firmar.

BYD y Ebro pegan el estirón del siglo
Si lo de MG impresiona, lo de BYD directamente asusta porque la marca pasó de 5.393 matriculaciones en 2024 a 25.556 en 2025, casi cinco veces más, y ya se mueve en cifras similares a las de Opel o Ford en España, que llevan aquí prácticamente desde siempre.
Ebro también merece capítulo aparte, porque en 2024 apenas matriculó 29 coches y en 2025 vendió 12.459 unidades. Total que su crecimiento no se puede explicar sin recurrir a los superlativos, aunque también ayuda que la marca hispanochina ha sabido conectar con un comprador que busca producto local con tecnología asiática.
Entre BYD y Ebro suman casi 38.000 ventas, y junto a MG, Omoda, Jaecoo y Leapmotor concentran más del 94% de las matriculaciones chinas en nuestro país, y el dato deja claro que esto no va de marcas sueltas probando suerte, sino de una ofensiva comercial bien coordinada que ha encontrado un mercado especialmente receptivo en España, donde la cuota china duplica la media europea.

No todo es eléctrico, y eso lo cambia todo
Uno de los datos que más sorprende es que las marcas chinas no se limitan al coche eléctrico. El 38% de sus ventas corresponde a modelos de gasolina, seguido del 27% en híbridos enchufables y un 17% en eléctricos puros, así que su oferta cubre prácticamente todo lo que pide el mercado español.
Esto tiene mucho sentido, porque el comprador particular sigue prefiriendo los motores de combustión, y las marcas chinas lo saben perfectamente. De hecho, casi el 70% de sus ventas se producen en el canal particular, lo que significa que apenas dependen de flotas de empresa para maquillar las cifras ni necesitan descuentos agresivos a rent-a-car para inflar los datos.
Desde Ganvam destacan que el producto chino ofrece equipamiento y tecnología avanzada a precios muy competitivos, y que el servicio posventa ha mejorado bastante porque muchas marcas se han asociado con redes de concesionarios ya asentadas en España. La duda de quedarte tirado sin recambios, que era el gran freno hace un par de años, cada vez tiene menos fundamento, y las garantías de hasta siete años ayudan a cerrar la decisión de compra.
La realidad es que el coche chino ha dejado de ser una curiosidad exótica para convertirse en protagonista del mercado español, y todo apunta a que 2026 solo va a pisar más fuerte el acelerador.
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