El marxismo español tiene que hacer autocrítica y a su vez reconocer las ventanas de oportunidad. No será por nosotros, pero puede que se haga a pesar de nosotros. Nunca ha estado tan cerca la salida de EEUU de las bases de Morón y Rota mientras que los que están provocando que eso pueda producirse son Donald Trump y Pedro Sánchez con la inestimable colaboración de David Alandete.
Tantos años pidiendo el final de la OTAN y las bases fuera y el camarada Alandete es el que más está trabajando para lograrlo. El corresponsal de 'ABC' en Washington es por encima de todo un operador político, mucho más efectivo en sentido contrario al que pretende porque cada pregunta refuerza el papel de Pedro Sánchez, pero un actor político de primer orden porque tiene el acceso al demente de pelo naranja que está llevando al mundo al desastre. Es innegable que tiene capacidad para generar agenda y tiempo en el debate público con sus preguntas a Donald Trump. Eso es un hecho y los hechos no se discuten.
He de reconocer que admiro profundamente a quien tiene una percepción tan alta de sí mismo, la realidad es que lees a Alandete hablar de su labor profesional, prácticamente a lo que más tiempo dedica, mientras valoras de manera crítica su trabajo y es como asistir al reverso del síndrome del impostor.
Nadie con tan poco fuste se cree tan elevado en el periodismo patrio. Pero eso es un valor en este tiempo donde el peso de la marca vale mucho más que la labor ejercida y no descartemos altas responsabilidades institucionales si el PP y VOX llegan al gobierno TVE mediante. Pero al menos, siendo consciente de que siempre somos minoría, tendremos memoria porque es preceptivo poner cada cosa en su sitio.
Su mayor éxito profesional fue acudir al Parlamento Británico cuando era director adjunto de 'El País' junto con Mira Milosevich y Borja Lasheras, representantes del Instituto Elcano y de la oficina madrileña del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, para explicar las evidencias que tenían sobre las injerencias rusas en el referéndum de independencia en Cataluña.
Cuando fue preguntado lo único que pudo aportar como prueba es que las televisiones rusas han emitido noticias con un tono favorable a la independencia de Cataluña. Es decir, no tenía pruebas. Eso solo bastaría para desacreditar todo lo publicado por David Alandete al respecto, pero hubo más, sobre todo el informe que se presentó en la misma comisión de investigación por el experto en ciberseguridad M.C. McGrath, director de la organización Transparency Toolkit, y que todos pueden leer en este enlace en el que acusa a las informaciones de 'El País' en el periodo de Alandete como director adjunto de infundadas y engañosas. Es tan demoledor que es mejor no comentarlo y leerlo con palomitas.
Hacer preguntas no es el trabajo de un periodista, el trabajo es hacer las preguntas adecuadas e incómodas que no te quieren contestar. No tiene ningún mérito ni te hace buen profesional presentarte ante Donald Trump y preguntarle qué piensa de la negativa de España a ceder sus bates para atacar Irán porque no tiene ningún problema en contestar ni le afecta en nada, ser un buen periodista y hacer tu trabajo sería preguntarle qué tiene que decir sobre la aparición de su nombre en los papeles de Epstein y el hecho de que se hayan censurado documentos por parte del departamento de Justicia sobre su implicación directa en las actividades del pedófilo.
Lo que ocurre es que si David Alandete le hace esa pregunta igual le quitan la acreditación y ya no puede hacer pasillos por la Casa Blanca para hacerse vídeos, que es lo único que verdaderamente le importa porque no usa su estancia en el lugar para hacer periodismo ya que para enterarse de sus noticias firmadas basta con leer el New York Times o el Washington Post del día anterior. En serio, hagan ese ejercicio.
En los últimos días, sobre todo tras la destemplada respuesta de Donald Trump sobre Pearl Harbor ante la premier japonesa, se ha abierto en EEUU el debate sobre la salud mental del presidente en un país sobre la salud de Joe Biden fue definitiva para que no pudiera presentarse a la reelección.
Sería interesante, propio de un periodista de raza, que David Alandete pusiera en riesgo su acreditación haciendo una pregunta sobre la salud mental del presidente de EEUU en un momento en el que estamos cerca del final del ultimátum a Irán que nos puede llevar a la Tercera Guerra Mundial o una crisis energética nunca vista en la historia. Confiamos en el camarada Alandete ante el fracaso del marxismo español; Woodward y Bernstein observan.
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