Cocinar en el horno es saludable y tiene múltiples ventajas, entre ellas que no ensucias demasiado la cocina. El problema es que limpiar el horno suele dar bastante pereza. Es un electrodoméstico relativamente pequeño al que no se puede acceder demasiado bien, con poca visibilidad… por unas cosas o por otras, muchas veces lo dejamos más tiempo del recomendable sin una buena limpieza a fondo.

Para quitar la grasa del horno y, en especial, los restos quemados se venden limpiadores específicos, pero todos dejan un fuerte olor y, por supuesto, causan un impacto en el medio ambiente que podemos evitar. Por eso, si prefieres limpiar el horno con productos caseros, lo cual será más económico, saludable y ecológico, te contamos cómo hacerlo para que te resulte lo más fácil posible.

Cómo limpiar el horno con vinagre

El vinagre, por su alto contenido en ácido acético, que es de hecho su componente principal, ayuda a descomponer la suciedad y cambia químicamente la composición de las estructuras celulares de los gérmenes. No es tan eficaz como la lejía en ese sentido, pero sí funciona muy bien contra la grasa dejando además las superficies brillantes.

Para limpiar el horno lo mejor es preparar una mezcla que meteremos en un pulverizador: vinagre y agua caliente (1/4 de vinagre y 3/4 de agua). Rociamos todas las paredes del horno y dejamos actuar entre 20 y 30 minutos. Pasado ese tiempo, aclaramos con agua y secamos bien con un paño limpio.

También hay quien añade a la mezcla y poco de lavavajillas, pero en muchas ocasiones no es ni tan siquiera necesario y además se hace complicado de aclarar.

Otra opción que funciona para limpiar el horno a la que podemos recurrir cuando tenemos prisa es usar el vapor de vinagre. Para ello vertemos en la bandeja del horno dos vasos de agua y uno de vinagre y ponemos el horno a 200 grados durante unos 30 minutos. Al terminar solo habrá que limpiar con un paño húmedo las paredes del horno y la puerta; la suciedad se irá fácilmente.

Limpiar el horno con bicarbonato y vinagre, paso a paso

Hay varias maneras de utilizar estos productos. Aplicando el bicarbonato directamente en el horno y luego echar agua con vinagre. Pero te aconsejamos hacer una especie de pasta para que adquiera una consistencia manejable con la que podrás llegar a las zonas que más te interesen. Es sencillo, pero te contamos cómo hacerlo paso a paso.

1. Ponemos en un recipiente unas diez partes de bicarbonato, cuatro de agua caliente y tres de vinagre. Las medidas son aproximadas, iremos añadiendo más según veamos la consistencia y textura de la pasta.

2. Esparcimos la mezcla por todo el interior del horno previamente vaciado, insistiremos especialmente en aquellas zonas que estén más sucias y tengan restos incrustados.

3. Dejamos actuar la pasta unas horas o incluso durante toda la noche si fuera necesario.

4. Aclaramos con agua o con el spray de agua y vinagre. No es necesario frotar, la suciedad se despega sola. Podemos acelerar el proceso encendiendo el horno y dejándolo un rato con la mezcla dentro. La suciedad se despegará aún más rápido.

Limón para limpiar el horno

Al igual que el vinagre, el limón también es ideal para limpiar el horno y además ayuda a eliminar por completo los olores. Esto será de gran ayuda sobre todo si hemos preparado pescado o alguna carne como cordero. La manera de usarlo es sencilla: ponemos agua en la bandeja del horno con el zumo de un limón y la cáscara del mismo.

Siempre es buena idea hacer este truco justo después de cocinar para poder aprovechar que el horno ya está caliente, pero si no te has acordado de hacerlo, no pasa nada. Después lo encendemos a una temperatura media y lo dejamos que actúe unos 30 minutos. Pasado ese tiempo podremos limpiar el horno sin gran esfuerzo y el olor habrá desaparecido.