A veces no es fácil reconocer una depresión. Bien en nosotros mismos o bien en algún familiar o amigo cercano. Por ello es importante conocer todos los síntomas tan variados, que hay detrás de esta enfermedad mental y pedir ayuda cuanto antes. Para que no se cronifique, para que no vaya a más. Porque es importante saber que la depresión tiene tratamiento.

Según datos de 2020 del Instituto Nacional de Estadística (INE), más de 2 millones de personas mayores de 15 años en España tenían un cuadro depresivo, y de ellas más de 200.000 sufrían una depresión grave. La depresión existía antes del COVID-19, pero es cierto que esta situación ha aumentado la sintomatología relacionada tanto con la depresión como con la ansiedad.

Según explican desde el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid (COP) en la guía sobre la depresión Más allá de un estado de ánimo, elaborada con motivo del Día Mundial de la lucha contra la depresión (13 de enero), "la depresión es un trastorno, que dependiendo de su intensidad puede afectarnos en diferentes ámbitos de nuestra vida".

"Este trastorno se caracteriza por diversos síntomas que generan malestar significativo en el/la paciente, en algunos casos, por un periodo prolongado de tiempo", añaden. Además, "puede afectar a cualquier persona, de cualquier procedencia, nivel económico y en cualquier edad. Las dificultades suelen estar en el acceso a los recursos adecuados para paliarla".

Así, es importante diferenciar síntoma de enfermedad, o 'estar deprimido' con tener una depresión. Tal como explicaba en este reportaje sobre depresión el Dr. Gabriel Rubio, jefe de Psiquiatría del Hospital Universitario 12 de Octubre (Madrid), todos podemos pasar días o momentos en los que podemos sentirnos deprimidos, en que nos sentimos tristes, poco motivados, desilusionados... Pero la tristeza que se siente cuando una persona tiene depresión es diferente, es mucho más profunda.

"Tenemos que diferenciar entre el síntoma y el trastorno. No es lo mismo estar triste unos días, que tener una depresión, que engloba una serie de síntomas durante un periodo de tiempo prolongado", explican a laSexta Cecilia Martín Sánchez y Marina García Fuentes, psicólogas y directoras del Instituto de Psicología Psicode en Madrid, Alicante y Valladolid.

"Todas las personas pasamos por estados depresivos, por los obstáculos que nos pone la vida y que tenemos que superar, pero sólo algunos desencadenarán una depresión". Es decir, no todas las personas tendrán como tal una depresión.

Síntomas o señales de alarma

El síntoma más conocido es la tristeza, "pero una tristeza diferente, es una tristeza mantenida casi todos los días, es decir, no basta con estar triste y llorar con frecuencia", explican Martín y García.

También -añaden- suelen aparecer otros síntomas muy característicos como son la apatía ("no me apetece hacer nada") y la anhedonia (dejar de sentir placer por aquellas cosas que antes sí me daban placer).

"La persona con depresión poco a poco va dejando de hacer cosas porque no le apetece y porque además ya no disfruta como antes de casi nada. De hecho, lo primero que deja de hacer son las actividades de ocio (deja de quedar con amigos, de ir al cine, de salir a pasear, de hacer deporte...). Cuantas menos cosas hace y menos se relaciona, su estado de ánimo va bajando más y la apatía cada vez es mayor", explican ambas expertas.

La persona con depresión poco a poco va dejando de hacer cosas porque no le apetece y porque además ya no disfruta como antes de casi nada.

Cecilia Martín y Marina García, psicólogas

Otros síntomas que pueden darse son: falta de apetito -que puede conllevar la pérdida de peso- o bien aumento de peso, pérdida del deseo sexual, alteraciones del sueño, fatiga, dificultades para concentrarse, sentimientos de inutilidad o culpa y pensamientos de desaparecer de esta vida. Pueden existir pensamientos o tentativas de suicidio.

Por último, es muy común -añaden ambas psicólogas- tener pensamientos negativos en torno a tres áreas fundamentales: "Pensamientos negativos hacia uno mismo ("soy un inútil", "no valgo para nada", "todo lo hago mal"); pensamientos negativos en relación al mundo que le rodea ("el mundo es una mierda", "no te puedes fiar de nadie", y pensamientos negativos en relación al futuro ( “ esto no tiene solución", "sólo voy a peor", "nadie me va ayudar"...).

Toda la sintomatología que puede producir la depresión la podemos resumir en 5 áreas o 5 tipos de síntomas, tal como resumimos también aquí. Desde el COP -y según la Guía citada anteriormente- los enumeran así:

  • Síntomas psicológicos o emocionales como sentimientos de tristeza, ansiedad, desesperanza, culpabilidad, inutilidad, baja autoestima, etc.
  • Síntomas físicos. Puede aparecer fatiga y/o falta de energía, dolores persistentes (digestivos, de cabeza etc), trastornos del sueño, etc.
  • Síntomas conductuales como pérdida del apetito o apetito exacerbado, agitación, consumo de sustancias, intentos autolíticos, ideas o intentos de suicidio.
  • Síntomas cognitivos: dificultad para concentrarse, recordar cosas o mantener la atención...
  • Síntomas sociales como la pérdida de interés en la realización de actividades que antes agradaban (ahnedonia); pérdida por el interés por las relaciones sociales y sexuales.

Es importante recordar que no se dan todos los síntomas sino algunos de ellos que diferirán, según cada persona. Los más comunes o que sí suelen darse en casi todos los pacientes son la tristeza o el bajo estado de ánimo y la pérdida de interés por las cosas que antes nos gustaban. "No hay dos depresiones iguales, ya que los síntomas varían en función de la persona y sus circunstancias, y la intensidad, evolución y gravedad también puede variar", sostiene el COP.

Cómo y cuándo consultar con un profesional

El tratamiento de la depresión será siempre individualizado, según las condiciones y particularidades de cada persona. En todos los casos se necesitará una terapia psicológica y en algunos casos también, un tratamiento farmacológico.

Lo más importante es identificar la depresión o ver que podemos estar ante esta enfermedad y consultar cuanto antes con un profesional sanitario para que no se cronifique en el tiempo.

"Cuanto antes atajemos el problema más fácil es la solución. Si no hacemos nada y nos dejamos llevar por la apatía, el ciclo de la depresión inicia su curso, cada vez nos sentimos peor y cuando nos damos cuenta estamos inmersos en una depresión de la que nos vemos incapaces de salir", afirman Martín y García.

Lo más importante es identificar la depresión o ver que podemos estar ante esta enfermedad y consultar cuanto antes a un profesional de la salud mental para que no se cronifique en el tiempo

En este caso podemos acudir a nuestro médico de atención primaria y será él quien derive a la persona a una Unidad de Salud Mental -como explicamos aquí- o bien podemos acudir directamente a un psicólogo privado. En este último caso, tal como explican Martín y García, los psicólogos usamos la terapia para resolver los trastornos psicológicos pero no podemos medicar porque no somos médicos.

Por ello, "cuando vemos en consulta un caso de depresión más grave en que creemos que necesita además de la terapia un tratamiento farmacológico, le derivamos a un psiquiatra, ya sea por vía privada o por la Seguridad Social", explican ambas psicólogas.

"Si el paciente quiere acudir a un psiquiatra de la sanidad pública, previamente tendrá que pedir cita con su médico de cabecera (para que sea él quién deriva a una Unidad de Salud Mental) y nosotros le facilitaremos, si lo necesita, un informe donde recomendamos la derivación. Por último, y en el caso de que el paciente opte por un psiquiatra privado, "nos coordinamos con él para informarle de la sintomatología y la evolución del paciente", concluyen las expertas.