TARRAGONA

¿Porqué es ideal visitar el Delta del Ebro en marzo?

Te contamos las razones que hacen tan especial este lugar cuando llega la primavera.

Delta del Ebro

Delta del EbroPixabay

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A lo largo y ancho del planeta hay multitud de lugares ideales para visitarlos en cualquier época del año. Pero lo cierto es que también existen muchos que tienen mucho más encanto en una temporada concreta. Es el caso, precisamente, del destino que protagoniza estas líneas: el Delta del Ebro. Ideal para visitarlo en marzo, en esta época comienza a transformarse e invita a disfrutarlo durante un día entero.

El Delta del Ebro gana en magia en primavera, cuando la naturaleza despierta y las temperaturas se vuelven agradables. Los días templados son ideales para caminar o pasear en bici sin terminar sudando. Además, al no ser temporada alta turística, hay mucha menos gente y los recorridos están mucho menos transitados. Los caminos, los miradores y las playas se disfrutan mucho más entonces, y eso es algo a tener en cuenta.

Otra cosa a valorar, muy ligada a esta, es que al haber menos gente no sólo puedes hacer mejores fotografías o caminar sin esquivar a otros turistas cada pocos pasos. Sino que las terrazas de los restaurantes también están menos abarrotadas, y gracias a ello los platos de arroz o de mariscos parece que saben mucho mejor.

Delta del Ebro
Delta del Ebro | Pixabay

Además, también puedes escuchar mejor los sonidos de la naturaleza: el ruido que hace la vegetación al moverse con el viento, el crujir de tus pasos y, por supuesto, el sonido de los pájaros. De hecho, ahí radica otro de los mayores encantos del Delta del Ebro en marzo. Es el momento del año en que las aves migratorias regresan, por lo que salir a observarlas es todo un planazo. Cabe apuntar que se trata de una de las zonas húmedas más importantes de todo el Mediterráneo occidental, motivo por el que año tras año recibe a multitud de especies migratorias.

Flamencos, garzas, cigüeñas... lagunas como la Encanyissada o la Tancada son el hábitat de estas aves cuando llega la primavera. Es cierto que avistarlas necesita un poco de paciencia, pero con ella y unos buenos prismáticos, puedes disfrutar de todo un espectáculo natural.

Hablando de nuevo de la naturaleza, debes saber que los arrozales del Delta del Ebro se preparan en marzo para la siembra. Así, el paisaje cambia a partir de marzo, cuando además se le suma otra cuestión: que la luz primaveral crea colores intensos sobre las lagunas cuando amanece y atardece. Por tanto, se trata también de uno de los momentos perfectos para salir a hacer fotografía de naturaleza y paisajes.

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