MALTA

Malta: un destino ideal para visitar en invierno

Puede que bañarte en sus playas no sea el plan más apetecible, pero podrás disfrutar del archipiélago de muchas otras maneras.

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Puede que pienses en Malta y te vengan a la mente sus playas, por lo que inmediatamente la asocies a un destino veraniego. Pero la realidad es otra: el invierno es también una época ideal para disfrutar de este país. Los días allí son luminosos, la temperatura es agradable y sus calles están mucho menos transitadas que en los meses de calor. Así que sí: este pequeño archipiélago del Mediterráneo es ideal para visitar en temporada baja.

Situado entre Sicilia y el norte de África, Malta es un país con una historia milenaria, ciudades doradas y un clima templado que invita a descubrirlo en una escapada invernal. Si bien es necesario llevar ropa de abrigo, no hace falta llevar demasiadas capas ni chaquetones gruesos, por lo que los paseos resultan bastante cómodos.

Respecto a esto, debes saber que entre diciembre y febrero las temperaturas suelen oscilar entre los 15 y los 20ºC, por lo que es posible caminar durante horas bajo los rayos de un sol primaveral. Recorrer las calles históricas de La Valeta y pasear por los senderos costeros es, por tanto, toda una delicia.

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Lo es, además, porque como ya anunciamos antes, no hay tantas aglomeraciones. La capital de Malta, declarada Patrimonio de la Humanidad, ofrece en invierno unas calles de piedra de color miel y unos palacios bastante más vacíos que en verano. No llegan miles de cruceristas al día ni tampoco turistas en multitud. Así que conocer lugares como La Valeta, Mdina o las Tres Ciudades (Vittoriosa, Senglea y Cospicua) es algo mucho más calmado.

En invierno, Malta es mucho más auténtica que en otros momentos del año. Las excursiones de un día a lugares como Dingli Cliffs, Blue Grotto o la isla de Gozo apetecen mucho más durante estos meses. Es cierto que el agua no invita a bañarse, porque está muy fresca, pero los paisajes son increíbles y mucho más fotogénicos sin gente posando aquí y allá.

Asimismo, y por si todo lo anterior no fuese suficiente motivo para visitar Malta en invierno, cabe apuntar otra de las ventajas de hacerlo: los restaurantes y bares no están tan saturados y es mucho más fácil encontrar mesa en cualquiera de ellos. Porque por supuesto, hay platos tradicionales que no puedes perderte si visitas este país, como el conejo estofado (fenek), las pastizzi o los pescados frescos que se sirven en locales familiares.

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