CUBA

Descubre La Cabaña, la fortaleza que España construyó tras perder La Habana ante los ingleses

Viajamos hasta La Habana para conocer lo que esconde la impresionante Fortaleza de San Carlos de la Cabaña.

Cañones de la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña

Cañones de la Fortaleza de San Carlos de la Cabaña Imagen de Bananaplug, licencia: CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons

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Hay fortalezas que nacen de una victoria y otras que nacen de una humillación. La de San Carlos de la Cabaña —conocida por los habaneros como ‘La Cabaña’— pertenece al segundo grupo. Se alza sobre una colina a 200 metros sobre el nivel del mar, junto al castillo del Morro, dominando la entrada de la bahía de La Habana. Desde ahí, con La Punta y el castillo de la Real Fuerza, formó durante siglos el escudo de la ciudad frente a flotas enemigas y piratas.

Sus dimensiones explican por qué nadie discute su récord: 700 metros de largo por 240 de ancho hacen de ella la mayor edificación militar que España construyó en América. La planta es un polígono en el que se encadenan baluartes, revellines, fosos, camino cubierto, cuarteles y almacenes. Todo ello sumado a un catálogo en piedra de todo lo que la ingeniería defensiva del siglo XVIII tuvo que inventar cuando la artillería empezó a disparar más lejos y más fuerte.

Fortaleza de San Carlos de la Cabaña, a través de su historia

La lección la habían dado los propios ingleses. Para tomar el casi inexpugnable Castillo del Morro les bastó con apoderarse antes de la loma donde después se levantaría La Cabaña: desde esa posición privilegiada su artillería decidió la invasión de La Habana. En 1763 devolvieron la ciudad a cambio de La Florida, y la Corona tomó nota. Las obras arrancaron en el alto litoral este del puerto bajo la dirección del brigadier Silvestre Abarca y concluyeron en 1774. De aquel pasado sobrevive un rito: cada noche, a las nueve, se dispara el cañón que antaño anunciaba el cierre de las murallas. Hoy la fortaleza funciona como complejo cultural y museístico.

Es importante tener en cuenta que, en sus dependencias, se alojaron las mejores unidades del ejército español en Cuba. Durante las luchas independentistas del siglo XIX, no pocos héroes cubanos conocieron sus rejas, y muchos fueron ejecutados en el Foso de los Laureles. La guarnición española se mantuvo hasta 1898; entre 1899 y 1902 la ocupó el ejército estadounidense tras la derrota de España, y desde la fundación de la República, el 20 de mayo de 1902, pasó a manos de fuerzas militares cubanas, con función añadida de cárcel.

Todo sobre los juicios de La Cabaña

El 3 de enero de 1959, con la Revolución triunfante, el comandante Ernesto Che Guevara ocupó militarmente el recinto y estableció allí su comandancia. Como "fiscal supremo" supervisó personalmente buena parte de los fusilamientos de partidarios de Fulgencio Batista acusados de crímenes de guerra. En aquellos juicios llegaron a hacinarse 800 presos en celdas de piedra pensadas para 300, y a finales de enero ya habían sido ejecutados un centenar de batistianos. Como director del penal ese año, a Guevara se le atribuyó el apodo de "el carnicero de la Cabaña", aunque la mayoría de sus biógrafos insiste en contextualizar aquellos hechos en la situación del momento.

Fortaleza de San Carlos de la Cabaña
Fortaleza de San Carlos de la Cabaña | Imagen de Rob Oo from NL, licencia: CC BY 2.0, via Wikimedia Commons

La lista de episodios continuó. El 16 de marzo de 1960, 110 presos fueron sacados completamente desnudos al patio y obligados a permanecer allí más de tres horas mientras soldados y milicianos saqueaban sus pertenencias; las protestas que siguieron dejaron 60 heridos, bajo el mando del capitán Herman Marks. El 18 de abril de 1961, Eduardo Navarro Vitón fue asesinado al intentar escapar, y un miliciano mató a René Santana después de que este orara a favor de los rebeldes de bahía de Cochinos.

No podemos dejar de mencionar que la fortaleza fue además uno de los escenarios de la Masacre del 30 de agosto de 1962, en la que cientos de disidentes cubanos fueron ejecutados acusados de conspirar para derrocar la dictadura de Fidel Castro. Tras la llamada Causa de Agosto llegó un receso en los fusilamientos, que se reanudaron el 30 de mayo de 1963 con la ejecución de Ricardo Olmedo Moreno.

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