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El pueblo blanco de Almería donde el verano se alarga hasta septiembre

Con 17 kilómetros de costa y un casco histórico que recupera la calma tras el verano, es uno de los planes perfectos para una escapada de septiembre.

Mojácar, en Almería

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Septiembre suele marcar para muchos el final de las vacaciones, pero también es uno de los mejores momentos para descubrir algunos de los destinos más turísticos de España. Las aglomeraciones bajan, las playas recuperan espacio y todavía quedan horas de sol para disfrutar del Mediterráneo. Mojácar, en Almería, reúne todo eso.

Este municipio andaluz tiene dos caras que se complementan: Mojácar Pueblo, con sus calles estrechas, fachadas blancas y miradores, y Mojácar Playa, que se extiende hasta el mar. En total, la localidad cuenta con 17 kilómetros de costa, donde se puede alternar el descanso con actividades como kayak, snorkel, buceo, vela o pádel surf.

Un pueblo blanco que recupera la calma

Después de los meses de mayor afluencia, el casco histórico empieza a recuperar tranquilidad en septiembre, lo que hace mucho más agradable recorrer sus calles.

Buena parte del encanto de Mojácar está en su fisonomía: el núcleo histórico se levanta sobre una elevación, formando un conjunto de casas blancas que contrasta con el paisaje árido de Almería y el azul del cielo mediterráneo.

Sus calles empinadas, pequeñas plazas y flores entre las fachadas convierten cualquier paseo en uno de los grandes planes de la visita, sin necesidad de seguir un itinerario fijo.

Entre los lugares más interesantes está la plaza del Parterre, con sus arcos, columnas y plantas, levantada sobre un antiguo cementerio árabe y todavía hoy uno de los puntos de encuentro del pueblo.

Muy cerca se encuentra la Iglesia de Santa María, un templo del siglo XVI de carácter defensivo, declarado Bien de Interés Cultural en 1993. Desde allí se puede llegar hasta la Casa de la Canana, una antigua vivienda convertida en museo etnográfico que muestra cómo era la vida cotidiana en Mojácar tiempo atrás.

Miradores con vistas al Mediterráneo

Las cuestas son constantes en cualquier recorrido por el pueblo, pero también llevan hasta algunos de sus mejores miradores. Uno de los más conocidos es el mirador del castillo, del que solo se conserva una torre, pero que sigue ofreciendo una de las mejores vistas del entorno.

También merece la pena parar en la Plaza Nueva, otro de los balcones naturales del pueblo, ideal para ver el paisaje al final del día. A esto se suman la Fuente Pública y las torres del Pirulico y de Macenas, que completan las opciones para quienes buscan combinar playa, patrimonio y paseo. Mojácar forma parte, desde 2013, de la asociación Los Pueblos Más Bonitos de España.

Playa, deporte y gastronomía sin prisas

El otro gran atractivo de Mojácar en septiembre está junto al mar. Sus 17 kilómetros de litoral permiten seguir disfrutando de planes propios del verano cuando el resto de España ya piensa en el otoño: además de tomar el sol, se puede bucear, hacer snorkel, salir en kayak o recorrer la costa a caballo, en bicicleta o en quad.

La menor cantidad de turistas también beneficia a la gastronomía local, muy ligada al Mediterráneo. Entre los platos más destacados están la gamba roja de Garrucha y los gurullos, que se preparan tradicionalmente con conejo o cabrito.

Todo esto convierte septiembre en el mes ideal para conocer una Mojácar distinta a la del verano: con el Mediterráneo, las terrazas y la luz almeriense de siempre, pero con un ritmo mucho más tranquilo.

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