EN AVIÓN
El verdadero motivo por el que los auxiliares de vuelo te reciben al entrar en el avión
Descubrimos el motivo por el que los auxiliares de vuelo te reciben en la puerta del avión y en lo que se fijan mientras abordas.

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Si has viajado en avión alguna vez, seguramente te habrás fijado en un gesto que se repite prácticamente cada vez que embarcas. ¿A cuál nos referimos, exactamente? Al hecho de que los auxiliares de vuelo esperan en la entrada de la aeronave para recibir a los pasajeros con una sonrisa y un saludo.
A simple vista, puede parecer un detalle de cortesía sin mayor importancia o, incluso, una forma de dar la bienvenida antes de comenzar el viaje y poco más. Sin embargo, esos pocos segundos en los que entras al avión tienen una función mucho más importante de lo que pueda parecer.
Mientras los pasajeros tratan de buscar su asiento, guardan el equipaje de mano o, incluso, se preparan para el despegue, la tripulación ya está realizando parte de su trabajo. Ese primer contacto permite a los auxiliares de vuelo empezar a observar el ambiente de la cabina y a los viajeros, y hacerlo desde el mismo momento en el que atraviesan la puerta.
Una bienvenida que forma parte del protocolo
Recibir a los pasajeros no es simplemente una cuestión de educación, sino que va mucho más allá. El saludo en la puerta del avión forma parte de la dinámica habitual de la tripulación y cumple varias funciones. En primer lugar, sirve como primera toma de contacto entre los auxiliares de vuelo y las personas que van a viajar a bordo. Una actitud cercana y amable puede contribuir, de manera directa, a crear un ambiente más tranquilo y hacer que el proceso de embarque resulte algo más cómodo.
Esto cobra especial importancia en momentos de gran afluencia, como ocurre durante las vacaciones de verano. Con los aviones llenos, los pasajeros pueden llegar con prisas, cansancio o cierta tensión por encontrar rápidamente su sitio y colocar sus pertenencias. Un simple saludo ayuda a establecer ese tono más relajado desde un principio.

Lejos de que todo quede ahí, la tripulación también está pendiente de otros tantos detalles durante esos instantes. El embarque supone una primera oportunidad para comprobar cómo se encuentran los pasajeros y detectar, de alguna forma, cualquier circunstancia que pueda requerir atención durante el vuelo. Por eso, aunque para el viajero ese encuentro pueda reducirse a un “hola” o a una sonrisa mientras entra en el avión, para los auxiliares de vuelo es el comienzo de una tarea que continúa durante todo el trayecto.
Además, este contacto inicial facilita que los pasajeros sepan que pueden recurrir a la tripulación si necesitan ayuda. Una vez dentro del avión, los auxiliares van a ser los encargados de atender las principales necesidades puedan surgir a los viajeros y, sobre todo, de velar por que se respeten las indicaciones y procedimientos establecidos durante el vuelo.
Así que la próxima vez que subas a un avión y uno de los auxiliares de vuelo te reciba en la puerta, probablemente ese gesto te parezca diferente. No se trata únicamente de una bienvenida ni de una simple muestra de cortesía. Es también el primer paso de la labor que la tripulación desempeña desde que comienza el embarque y hasta que finaliza el viaje.
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