PORTUGAL
Porto Santo, el rincón árido y dorado de Portugal que pocos conocen
Se la conoce como la "isla dorada" y es el gran secreto de Portugal: un paraje seco y luminoso, a un paso de la exuberante Madeira, pero completamente diferente a ella.

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Porto Santo forma parte del archipiélago de Madeira, aunque a simple vista parece de otro mundo. Está a unos 40 kilómetros al noreste de la isla principal, a la que se llega en poco más de dos horas en ferry o en apenas 25 minutos en avión. Mientras Madeira es verde, montañosa y húmeda, Porto Santo es plana, árida y seca, con un paisaje volcánico que recuerda más a un desierto que a una isla atlántica.
Casi 9 kilómetros de arena dorada
Su gran atractivo es una playa ininterrumpida de casi 9 kilómetros, de arena fina y dorada, que se extiende a lo largo de toda la costa sur. El agua, cálida y turquesa, y el clima suave durante todo el año la convierten en el destino de escapada favorito de los propios madeirenses.
La arena de Porto Santo tiene, además, fama de propiedades terapéuticas: desde hace generaciones se usa en baños calientes para aliviar dolores reumáticos y musculares, gracias a su riqueza mineral.
Historia ligada a los grandes descubrimientos
Porto Santo fue el primer territorio descubierto por los portugueses en su expansión marítima, en 1418, de la mano de los navegantes João Gonçalves Zarco y Tristão Vaz Teixeira. Años más tarde, Cristóbal Colón vivió en la isla antes de emprender sus viajes hacia América, un capítulo que hoy se recuerda en un pequeño museo dedicado a su figura en la capital, Vila Baleira.
Hoy, la isla ha sido reconocida como Reserva de la Biosfera por la UNESCO y combina su perfil de retiro tranquilo con propuestas como un campo de golf diseñado por Severiano Ballesteros, ideal para quienes buscan algo más que playa.
Con apenas 5.000 habitantes y un ritmo de vida pausado, Porto Santo sigue siendo, para muchos, el secreto mejor guardado del Atlántico portugués.
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