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El pueblo blanco de Cádiz colgado sobre un embalse: cuestas encaladas y una torre nazarí que lo vigila
Zahara de la Sierra, de unos 1.300 habitantes, fue una de las grandes plazas fuertes de la frontera nazarí.

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Zahara de la Sierra está en la provincia de Cádiz, en pleno Parque Natural de la Sierra de Grazalema, encaramado sobre una roca a unos 500 metros de altura. Desde abajo parece colgado sobre el embalse de Zahara-El Gastor, y por dentro es un laberinto de cuestas encaladas que se recorre a pie. Hace poco te contábamos de otro pueblo andaluz que vigila la sierra desde un castillo, Hornos de Segura, y hoy subimos a otro con una torre en lo alto.
Un pueblo blanco en la Ruta de los Pueblos Blancos
Zahara es uno de los pueblos blancos de la sierra de Cádiz, como Grazalema, Olvera, Setenil o Arcos de la Frontera. Su casco histórico es Conjunto Histórico-Artístico desde 1983, y se nota: calles escalonadas, casas encaladas de dos plantas con muros anchos e irregulares y balcones con flores.
El pueblo vive de la agricultura, con muchos olivares, y del turismo rural y de aventura. En sus alrededores se puede hacer senderismo, escalada, kayak, bicicleta y rutas a caballo.
Recorrido a pie por sus calles
El centro es pequeño y la mejor forma de verlo es caminando, con las cuestas incluidas. Un buen punto de partida es la plaza principal, donde está la iglesia de Santa María de la Mesa. Es un templo barroco de los siglos XVII y XVIII, con un retablo mayor y un pequeño museo parroquial con piezas de orfebrería y bordado.
Muy cerca, en una de las cuestas encaladas, están la Puerta de la Villa y los restos de la antigua muralla que protegía el pueblo. Desde los miradores se ven el embalse y los olivares, y, en días despejados, hacia el norte, Algodonales y la sierra de Líjar.
La Calle Ronda, de fachadas muy blancas y suelo empedrado, es una de las más fotografiadas.
Una torre que lo vigila
Lo que más llama la atención de Zahara es el castillo, de los siglos XIII y XIV. De todo el conjunto defensivo solo se conserva la Torre del Homenaje, en el punto más alto, a 605 metros. Se construyó como último refugio: si el resto de la villa caía, los defensores se encerraban allí con la esperanza de que llegara ayuda de fuera o de poder negociar la paz.
Zahara fue una plaza fuerte clave de la frontera nazarí. Su primera mención escrita es de 1282, y su historia está unida a un episodio famoso: en 1481 el Reino de Granada la tomó por sorpresa, y esa pérdida sirvió de pretexto a Castilla para empezar la guerra de Granada. En 1483, Rodrigo Ponce de León la recuperó, y por eso fue nombrado primer duque de Cádiz al año siguiente.
La torre tuvo un último uso militar entre 1810 y 1812, durante la ocupación francesa de la sierra.
Cerca de la torre hay un jardín temático dedicado al pinsapo, el abeto endémico de las sierras gaditanas y malagueñas. Es un espacio natural de uso público, en un enclave con mucha historia, junto a la antigua villa fortificada.
Una playa en plena sierra
Aunque Zahara esté lejos de la costa, tiene su propia playa. A los pies del pueblo, junto al embalse y bajo el monte Prieto, está el Área Recreativa de Arroyomolinos, conocida como la Playita. Es una playa artificial, muy codiciada en verano, con zona de restaurante, mesas con barbacoas y juegos para niños.
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