TE LO CONTAMOS
El pueblo de Cantabria con su propio Partenón: una iglesia que parece un templo griego
La iglesia de San Jorge, en Las Fraguas, se construyó en 1890 sobre una ermita medieval y se conoce como "el Partenón".

Publicidad
En lo alto de un cerro de Las Fraguas, un pequeño pueblo de Cantabria, hay un edificio que se parece a un templo griego. Es la iglesia de San Jorge, y todo el mundo la conoce como "el Partenón". Está en el municipio de Arenas de Iguña, en el valle del Besaya, y su fama viene de las columnas que la rodean. Hace poco te contábamos de otro rincón cántabro, Bareyo, con un faro pintado por Okuda, y hoy nos quedamos en el interior de la región.
Un templo griego en pleno valle del Besaya
La iglesia tiene forma de templo clásico: una fachada con seis columnas, un frontón triangular y columnas alrededor de todo el edificio, 40 en total. Los expertos lo describen como un templo hexástilo períptero, que significa justo eso: seis columnas en la fachada y columnas en todo el perímetro.
Sobre las columnas hay un arquitrabe y una cornisa decorada, pero sin los relieves que tiene el Partenón de Atenas. Es uno de los pocos edificios de estilo neoclásico puro que hay en Cantabria.
Quién la construyó y para qué
Se levantó en 1890, por deseo de los duques de Santo Mauro, y se construyó sobre las ruinas de una ermita medieval. El duque era Mariano Fernández de Henestrosa, y la idea era tener una capilla-panteón cerca de su palacio.
Pero acabó siendo algo más que eso. Los duques donaron el templo al pueblo de Las Fraguas, y desde entonces sirve como iglesia parroquial. Hoy sigue siéndolo.
¿Es una copia del Partenón?
No exactamente, y de hecho hay diferencias claras. El Partenón de Atenas se levantó entre los años 447 y 432 a. C., es de orden dórico y tiene 46 columnas: ocho en cada fachada y diecisiete en los laterales.
El de Las Fraguas es de orden corintio, con capiteles de hojas de acanto, y tiene 40. Por eso lo más preciso es hablar de un templo neoclásico inspirado en la arquitectura de la Antigüedad, y no de una réplica. El apodo es popular, y funciona por su parecido visual.
El palacio de al lado
A pocos metros del templo, en la llanura, está el palacio de los Hornillos, también de los duques de Santo Mauro. Se construyó entre 1897 y 1904, obra del arquitecto británico Ralph Selden Wornum, en un estilo pintoresquista inglés que parece un neogótico rústico.
El palacio es privado, así que no se visita. Pero su presencia explica el contraste del lugar: un templo griego y una casa de aire inglés, en mitad de un valle cántabro.
Publicidad






