Actuaciones no controladas
Así se formó el Equipo K: la brigada política parapolicial al servicio del Gobierno del PP
Este grupo estaba formado por mandos policiales que llevaba a cabo actuaciones que no estaban controladas por un juez.

En 2013, un comando de laureados miembros de la policía española, son reclutados para formar una brigada política. Fue bautizada como el equipo K. Pedro Águeda, periodista de 'eldiario.es', cuenta que estaba formada por un conjunto de mandos policiales que, con la llegada del PP al gobierno en 2012, se pusieron a su servicio "para realizar actuaciones que no estaban controladas por un juez", es decir, "no se investigaban delitos, se investigaba al adversario político".
"En el banquillo de los acusados en el juicio de Kitchen está sentada la plana mayor del ministerio del Interior de la época, en la escala de la policía no queda un alto mando que no participara directa o indirectamente en esta operación", indica Esteban Urreiztieta, jefe de investigación y subdirector de 'El Mundo'.
El Partido Popular eligió al agente Eugenio del Pino para ser el máximo responsable del cuerpo durante los primeros años de su mandato. "Como director Adjunto Operativo de la Policía, en el seno de ese organismo, creó la brigada política y era al que todos los mandos policiales que participaron en aquellos manejos reportaban y quien los dirigía", indica Águeda.
Otro de los acusados fue Andrés Gómez Gordo, "un policía siniestro que ha sido policía política durante toda la vida al que no se le conoce ninguna buena acción dentro de la policía", indica Miguel Ángel Campos, periodista de Tribunales de 'Cadena Ser'.
Otro de los policías implicados fue Enrique García Castaño. Este tuvo un papel determinante en el 11M ya que consiguió recuperar la mochila que no explotó y contenía una tarjeta. Águeda cuenta que en la policía lo conocían como el Gordo y fue protagonista, probablemente, no solo de la Kitchen, "sino de todas las operaciones que se han planteado en la penumbra en democracia".
García Castaño lleva 40 años al frente de la Unidad Central de Apoyo Operativo de la Policía y "estaba encargado de captar fuentes, poner micrófonos, hacer seguimientos y sin dirigir ninguna operación en concreto, estaba en todas ellas y sabía de todas ellas", señala el periodista.
Este agente, además, cuenta que allanó, sin orden judicial, el estudio de la mujer de Luis Bárcenas. Llevaba una figura de la Virgen con la que buscaba engañar a la persona que limpiaba el local y que le permitiera acceder. Finalmente, García Castaño quiso colaborar con la justicia y confesar todos los hechos, aportando una cantidad de detalles muy importantes, pero, finalmente, un ictus lo apartó del juicio.