A pesar de las cifras récord de contagios de coronavirus, la Nochevieja y el Año Nuevo han estado marcados por la celebración de multitudinarias macrofiestas en lugares como la Comunidad de Madrid, como la celebrada en la Cubierta de Leganés, que congregó a 10.000 personas durante más de 12 horas de fiesta ininterrumpida.

En las imágenes del evento, al que asistieron personas llegadas de diferentes puntos de España, las mascarillas y la distancia de seguridad brillan por su ausencia, tal y como se aprecia en el vídeo que ilustra estas líneas. Las entradas, a pesar de costar entre 70 y 110 euros, se agotaron días antes. Entre los asistentes, incluso podía leerse un cartel con un mensaje de agradecimiento a Isabel Díaz Ayuso: "¡Gracias, Ayuso, por este concierto!".

Días antes, la presidenta madrileña había descartado la celebración de macrofiestas para recibir el nuevo año en la región, aunque desde el Ejecutivo madrileño aclaraban que sí tendrían lugar aquellas en locales de ocio nocturno con licencias municipales, como la celebrada en la Cubierta de Leganés o en la discoteca Fabrik. En este último local, el aforo era de 4.000 personas y, de nuevo, la fiesta se desarrollaba sin mascarillas y obviando la preceptiva distancia de seguridad.

Escenas que se repetían también en otros lugares de la geografía española, como Gran Canaria, Sevilla -donde 500 personas fueron desalojadas de un local por incumplir las medidas- o Logroño, donde imas 3.000 personas se juntaron haciendo botellón en el Parque del Ebro. Imágenes similares a las que se registraban en Bilbao, donde se celebró un macrobotellón en los Jardines de Albia y 17 personas acabaron detenidas por altercados.

En Cataluña, se celebraron hasta 25 fiestas ilegales, así como un enorme botellón en la Barceloneta, una fiesta ilegal en una masía de Tarragona y una orgía multitudinaria en una vivienda de Lliçà d'Amunt, todo ello a pesar del toque de queda en la región. Puedes ver las imágenes en el vídeo que ilustra estas líneas.